Cuando no pesan los años

La Voz

SOCIEDAD

El donante tipo en 1993 era un varón de 30 años que se moría en accidente de tráfico el sábado por la noche. Actualmente, es un varón de más de 65 que fallece por hemorragia cerebral o alguna dolencia relacionada con la hipertensión.

Antón Fernández se felicita de haber evitado tantas muertes inútiles en la carretera, pero asume que este cambio de tendencia los obliga a buscar alternativas a la hora de encontrar órganos perfectos. Antes un cirujano no se planteaba utilizar un corazón de un hombre de cincuenta años y el pasado abril Alberto Juffé -responsable de cirugía cardíaca del Canalejo- colocó el corazón de un hombre de 79 años «que estaba como uno de sesenta», eso sí. Y el 85% de los donantes mayores de 75 años tienen un hígado bastante aceptable.

Hay que tener en cuenta que para donar a esa edad no se mira tanto el DNI como el estado de salud, porque lo malo son la suma de enfermedades. Hacer ejercicio, tener una dieta sana y controlarse es bueno hasta después de muerto.