Mitad humano, mitad animal. Visto así, la fantasía se dispara y la conciencia se estremece. Pero la imaginación casa poco con la ciencia, ya que el proyecto británico no es más que una solución objetiva a un problema que cercena la investigación con embriones, un área prometedora para la medicina, aunque por ahora simplemente eso: la falta de óvulos. Para este tipo de investigaciones se necesita una gran cantidad de óvulos, mientras que las donaciones son muy insuficientes. El remedio, entonces, pasa por buscar óvulos de animales a los que se les extrae todo su material genético. En cierto modo no son más que la cáscara que guarda lo importante, el ADN nuclear de una célula humana. El envoltorio, la herencia de la madre vaca o coneja, apenas supone el 0,1% de todo el material genético resultante que dará lugar a un embrión cuyas células tienen capacidad para reprogramarse en cualquier tejido u órgano. Y esta es la esperanza de los científicos para avanzar en la medicina regenerativa que permita tratar todo tipo de enfermedades neurodegenerativas sin que exista rechazo por parte del receptor que va a recibir las células regeneradoras.
Pero, de momento, el potencial terapéutico de las células madre embrionarias es más una esperanza que una realidad. Una esperanza, sin embargo, por la que también lucha España, ya que un grupo de Barcelona ha solicitado al Ministerio de Sanidad autorización para un proyecto similar al de Gran Bretaña.