También se permitirá, como ya ocurre en España, la selección genética para diseñar bebés a la carta
La Cámara de los Comunes aprueba por amplia mayoría una controvertida ley que ha dividido a la sociedad
La Cámara de los Comunes británica aprobó ayer la controvertida ley que autoriza a los científicos la creación de embriones híbridos, creados a partir de una combinación de ADN humano y animal, con fines de investigación. Tras más de tres horas de debate, los diputados rechazaron, por 336 votos en contra frente a 176 favorables, una enmienda del opositor Partido Conservador, que proponía prohibir totalmente el uso de ese tipo de embriones en la investigación médica. Tanto los conservadores como los laboristas dieron vía libre a sus diputados para que votaran en conciencia.
En un tormentoso debate que dividió a la sociedad y en el que también intervinieron en los últimos meses científicos, líderes religiosos y representantes de grupos provida, el primer ministro, Gordon Brown, llamó a la votación a favor de un proyecto que permitirá la creación de embriones que ayudarán a «salvar a millones de vidas» y a avanzar en la curación de enfermedades como el párkinson o el alzhéimer.
La autorización para crear embriones híbridos ha sido posible gracias a la reforma de la ley de embriología británica de 1990, que el Gobierno ha intentado actualizar para reflejar «el avance de la investigación médica». De hecho, otro de los puntos que estaba previsto que se aprobase anoche, y que forma parte de un debate que continuará hoy con otras dos propuestas, consiste en la manipulación de embriones para crear bebés a la carta compatibles genéticamente con un hermano enfermo y cuyo trasplante de médula ósea, por ejemplo, permitirá salvarle la vida. Este punto ya se permite en España desde la reforma, hace más de un año, de la ley de reproducción asistida.
Para la creación de embriones híbridos, los científicos utilizarán el ADN nuclear de una célula humana que se insertará en el óvulo de un animal, preferentemente una vaca o un conejo, al que previamente se le ha extraído su material genético. El embrión resultante será destruido a los catorce días, con lo que no habrá posibilidad para que fructifique en una vida, una de las principales objeciones de los opositores al proyecto, aunque sí tendrá tiempo suficiente para que los científicos puedan extraerle células madre con potencial útil para el tratamiento de enfermedades que hasta el momento son incurables.
Libertad de voto
La idea de autorizar la investigación con embriones híbridos suscitó una gran polémica en el Reino Unido, hasta el punto de que Brown tuvo que conceder libertad de voto en ese aspecto de la ley a sus correligionarios para evitar una rebelión.
Para vencer la resistencia de los críticos, principalmente la Iglesia católica, el primer ministro británico pidió el pasado domingo a los diputados que respaldaran el proyecto por considerar que supone «un esfuerzo intrínsecamente moral» que podría salvar y mejorar la vida de miles de personas. La Iglesia católica en el Reino Unido se opone a la legislación porque juzga que es inmoral, viola los derechos humanos y puede dar lugar a aberraciones monstruosas.
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