«Debe existir un médico que prescriba cualquier tipo de medicamento, incluidas las plantas medicinales»

S.??P.

SOCIEDAD

Alberto Espiñeira (Ferrol, 1955) es médico, pero ha querido buscar fuera de la medicina oficial otros métodos alternativos de terapia natural, como la homeopatía, la acupuntura, la oligoterapia funcional y la medicina antroposófica; la idea es tratar los problemas de la persona basándose en que lo que «se intenta es tratar a enfermos, no enfermedades».

-¿Que sea natural quiere decir que es inocuo?

-No, porque hay que conocer y saber prescribir adecuadamente. Las plantas no son inocuas, tienen principios activos y por lo tanto efectos secundarios e interacciones que hay que conocer.

-¿Cuál es uno de los problemas que a su parecer existen en las herboristerías?

-Una herboristería es una tienda que vende productos fitoterapéuticos, como una farmacia despacha medicamentos. No tiene nada que ver con ir a la consulta de un médico. El médico, una vez hecha la historia clínica y el diagnóstico, se decide a dar un tratamiento que puede ser farmacológico.

-¿Existen riesgos a la hora de comprar un fármaco sin control médico?

-Creo que es nefasto tomar medicamentos o plantas medicinales sin receta médica. Debe existir un médico que prescriba cualquier tipo de medicamento, incluidas las plantas medicinales.

-¿Puede ofrecer una opinión sobre los casos de intoxicación hepática en los que Herbalife está involucrada?

-Este es un caso en el que lo comercial o especulativo se mezcla, o se hace intrusismo, con algo tan serio como es la salud, solo por conseguir dinero.

-¿Recurren muchos pacientes a este tipo de tratamientos?

-Cada vez más personas recurren a la medicina natural. En la sanidad pública en Francia, Alemania o el Reino Unido, los usuarios pueden elegir el tipo de terapia que quieran porque el Sistema Nacional de Salud facilita todas las opciones.

-¿Aquí todavía no se ha implantado?

-No, porque aquí se va a la contra del resto de Europa y muchos productos homeopáticos se están retirando y los pacientes tienen que pedirlos a otros países. Simplemente es una vergüenza.