«Para dedicarse a esto es vital tener mucha paciencia, sentido del humor y saber escuchar»

La Voz

SOCIEDAD

No hay un día tipo de Noelia en Angola, pero sí pautas que se repiten. Empieza con atasco, sigue con incidencias en la oficina («siempre hay alguna novedad», un caso de malaria, reuniones canceladas?), continúa con reuniones de grupo, citas con el Gobierno y de nuevo caos de tráfico para volver a casa. El día se completa para Noelia con compañeros de otros programas de cooperación para comer, ponerse al día «e intentar arreglar el país», ironiza.

«Cualquier persona que esté metida en esto, en la cooperación internacional, quiere estar en la salsa, poder tocar un proyecto con sus propias manos y vivir en el mismo contexto», justifica. Aunque a ella el gusanillo no le entró hasta empezar Políticas en Santiago. «Y tampoco lo tenía muy claro?», revela.

No hay recetas que permitan sacar jugo a toda esa salsa metafórica. Noelia exprime tres ideas para que la cosa marche: «Lo vital tener muchísima paciencia, mucho sentido del humor y saber escuchar». El tiempo, dicen todos los que han pasado por el Sur, va a un ritmo diferente. También hay que aprender a echar de menos desde el café con su madre después de comer a comprar pan o pasear con total libertad. Hay rutinas que se añoran, hasta la lluvia: «En Luanda no ha caído nada de agua, aunque me parece que A Coruña no está mucho mejor».