Todos los años hay sospechas, pero Galicia sigue sin registrar ningún caso
La Consellería de Sanidade informó ayer de que los análisis y contraanálisis realizados a un paciente del Hospital Xeral de Lugo descartan que padezca la variante humana del mal de las vacas locas. La pasada semana, el director xeral de Saúde Pública, Ramón Medina, reveló las sospechas clínicas sobre las dolencias de un hombre de 38 años, el mismo día en que se hacía pública la muerte de dos personas en Castilla y León por la variante de la encefalopatía espongiforme bovina (EEB)
El análisis de las amígdalas por el laboratorio de referencia del Hospital Meixoeiro de Vigo rechaza que se trate de la variante de dicha enfermedad animal. «Neste caso lugués, do abano de diagnósticos clínicos que se barallaban, desbótase a variante de Creutzfeldt-Jakob, como consecuencia da EEB, e polo tanto non se ten detectado, ata o momento, ningún caso desta enfermidade en Galicia», señalan desde la referida dirección xeral.
La propia responsable del laboratorio, Carmen Navarro, había revelado a La Voz que no era la primera vez que se investigaban en Galicia casos así. En los últimos años se descartaron varios y suelen notificarse entre uno y tres casos anuales de la variante convencional de esta enfermedad neurodegenerativa. La confirmación por la Xunta del caso sospechoso recordó en Lugo la alarma de cuando se confirmó en Chantada el primer caso de una vaca muerta en España por este mal, en el año 2000.
Al agudizarse la crisis por contaminación de priones en el Reino Unido, que llevó al sacrificio masivo de ganado y la muerte solo en aquel país de más de 160 personas, la UE reforzó la seguridad alimentaria, con análisis de las reses de más edad y la eliminación de los tejidos de riesgo, como nervios y cerebro, para evitar la propagación.
Sanidade no descarta que aparezcan casos aislados en cualquier comunidad. Debido al largo período de incubación de la enfermedad, de cinco a diez años, los priones infecciosos pueden permanecer mucho tiempo sin síntomas y es más probable que debuten ahora. En cambio, las vacas afectadas disminuyen, al ser retiradas a partir del 2001 las harinas con carne contaminada. Ningún animal nacido tras esa fecha enfermó, lo que prueba la relación causa-efecto en este mal.
Sin embargo, ayer mismo la comisaria europea de Sanidad reconocía que la UE estudia flexibilizar el uso de harinas cárnicas en los piensos animales, ahora prohibidos. Harinas de pescado podrían volver a la dieta de los terneros, y se verá si los restos de aves y cerdos sirven para alimentarse entre sí.
Tipos de encefalopatías
Las encefalopatías espongiformes transmisibles humanas (EETH) las diagnostican los neurólogos en los hospitales. Son poco frecuentes (994 casos en España desde 1993, 54 en Galicia) y suelen presentarse con una combinación de demencia grave y progresiva con trastornos motores. La tasa gallega de EETH está ligeramente por encima de la media en la última década, 1,48 casos por millón de habitantes, frente a 1,44, pero lejos de la incidencia en el País Vasco, 2,34 casos por millón, o los 2,18 de Cantabria. El Ministerio de Sanidad dice que los casos esporádicos de la variante humana de las vacas locas (tres en Madrid y Castilla y León, de 26, 41 y 50 años) no implican nuevos riesgos para la salud de la población. Son consecuencia de lo sucedido hace más de un decenio.
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