Juan Segarra asegura haber recorrido la costa gallega «De Ribadeo a A Guarda» hasta, siempre con sus dos criterios de cabecera (la pensión de un funcionario jubilado y el cambio climático), asentarse en Sada tras una escala en Cambre. El físico reflexiona: «Lo primero que me llamó la atención al llegar, es que en la provincia de A Coruña no había ni un kilómetro de vía electrificado. Ni de doble vía». Algo incomprensible para él, que hace inviable una necesidad palmaria: «Que no se aproveche la línea que pasa por O Burgo y que, bien gestionada, haría que miles de personas no usaran el coche a diario».
Su punto de vista pone el foco en otra cuestión: «En los cinco años que llevo aquí me he dado cuenta de que los políticos gallegos están obsesionados con llegar a Madrid y nadie plantea la importancia de mejorar la comunicación con Barcelona, Bilbao, La Rioja o con Francia. Y sobre todo con Portugal. Parece que solo importa ir a Madrid». Segarra se define como un científico al que le gusta vivir «de acuerdo con lo que la ciencia nos enseña» y no oculta su sorpresa por otro detalle que, según su criterio, singulariza a los políticos gallegos frente a, en este caso, los catalanes: «Siempre están empleando el futuro. Se habla mucho de lo que se va a hacer».
Y atención a esta frase, que en unos años será un clásico: «Estoy harto de anticiclones».