El responsable de la gestión diaria de Greenpeace pide mano dura para evitar la destrucción del litoral y dice que la ley de los 500 metros tenía una vía de escape
21 feb 2008 . Actualizado a las 02:14 h.Juan López de Uralde, que ayer visitó Ourense para impartir una charla, cree que el movimiento ecologista ha calado por fin en Galicia, donde Greenpeace cuenta con 4.600 socios. Esta concienciación, asegura, no ha llegado a los políticos, a los que critica por su desdén por el medio ambiente.
-Ahora que estamos en campaña, ¿cree que los partidos han incorporado las reivindicaciones ecologistas en sus programas?
-En comparación con otras campañas el tema ambiental está más presente, pero aunque se habla del tema y eso es muy bueno, las propuestas que hacen están un poco vacías de contenido, como la famosa de los 500 millones de árboles de Rajoy. No responde a una reflexión sobre lo que se puede hacer con el medio ambiente, sino solo a llamar la atención y esto es negativo.
-El pasado domingo se reunieron 6.000 personas en Santiago bajo el lema «Galiza non se vende»; ¿cree que es una señal de buena salud del movimiento ecologista gallego?
-Sí, pero es que lo que está pasando en las costas de Galicia es verdaderamente escandaloso. En nuestro informe Destrucción a toda costa decíamos que solo en Galicia había aprobadas 800.000 viviendas nuevas en la costa, que es tanto como todo lo que se había construido hasta el momento. Esto está generando un movimiento ecologista muy importante y los políticos deberían reflexionar sobre ello.
-¿Es suficiente la prohibición de construir a menos de 500 metros de la costa?
-Lo que pasa es que la propia ley tenía su trampa, que era por un período de tiempo concreto. Lo que creemos es que las Administraciones tienen que poner freno a esta situación porque no se puede tolerar que la costa gallega acabe como la mediterránea. Las leyes no deberían tener esas vías de escape.
-¿Qué opina del plan acuícola de la Xunta?
-Es un plan que preocupa mucho porque algunas de esas plantas están en zonas protegidas. De una vez se debería entender por parte de los gestores que las zonas protegidas en mar o en tierra no son para ubicar plantas de este tipo, sino que la naturaleza merece preservarse por encima de otros intereses.
-La regasificadora de Ferrol ha suscitado mucha polémica. ¿Está justificada?
-Sí, porque es alarmante la proliferación de instalaciones de este tipo en toda la costa. Se ha vendido el tema del gas como si fuera la solución al cambio climático cuando al mismo tiempo se está construyendo un puerto exterior un poco más allá para la entrada de carbón. Lo que está ocurriendo es que aumenta el consumo de gas y de carbón y aumentan las emisiones. El modelo español es claramente insostenible y otro ejemplo en Galicia es hacer dos puertos exteriores uno en A Coruña y otro en Ferrol cuando no hay nada que justifique dos puertos exteriores tan cercanos.
-¿Están preparados los ríos gallegos para amenazas como la sequía o la contaminación?
-Uno de los datos más preocupantes del Ministerio de Medio Ambiente es que se ha producido una reducción del 15% del agua en nuestros ríos y esto hace que la calidad de las aguas sea aún más importante. En Galicia se ha confiado mucho en la dilución porque no había problemas de caudal, pero casos como el del Umia han demostrado la debilidad del modelo. La utilización del agua como basurero de residuos de todo tipo es algo que tiene que acabarse.