El uso de toxinas de botulismo, incluidas en el popular tratamiento cosmético Botox, puede acarrear graves efectos colaterales e incluso la muerte, advirtieron ayer las autoridades sanitarias de Estados Unidos. La agencia federal del control de medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) «recibió informes de sistémicas reacciones adversas, entre ellas problemas respiratorios y casos de fallecimiento, tras el uso de la toxina botulínica. Las reacciones de las que se informa son indicativas de botulismo, enfermedad que se produce cuando la toxina se extiende por el cuerpo, más allá del sitio donde fue inyectada», indica en un comunicado.
Los efectos secundarios se dieron en niños y adultos que fueron tratados con esta toxina en problemas como espasmos en las piernas, párpados o cuello; suavización de las líneas de expresión o exceso de sudoración. Este informe se suma a una serie de estudios de la FDA sobre la seguridad de las toxinas de botulismo, dos semanas después de que un grupo de derechos del consumidor pidiera que el Botox, la toxina usada por millones de personas en el mundo para planchar las arrugas, sea utilizado bajo advertencias sanitarias más estrictas.
En España, la toxina botulínica está indicada, además de para el tratamiento de la espasticidad en niños con parálisis cerebral, para la rigidez muscular después de un accidente cerebrovascular o ictus.