El delfín solitario que llegó a Ribeira desde la Bretaña francesa prosigue su visita por las Rías Baixas

Chechu López

SOCIEDAD

17 ene 2008 . Actualizado a las 02:00 h.

Después de su periplo por las rías de Vigo y Arousa, el delfín solitario Gaspar, que permaneció una semana en el muelle de Ribeira convirtiéndose en la atracción para vecinos y visitantes, prosigue su singladura por las Rías Baixas. Horas después de ser visto en A Pobra, un arroaz similar y acostumbrado a la presencia humana llegó a la dársena de Portosín, donde 50 personas fueron testigos directos y cercanos de los paseos del cetáceo. Todo apunta a que era el mismo mamífero.

Gaspar jugó con ellos en busca de comida y mostró una gran curiosidad por todo lo que se encontró a su paso. Media hora después se marchó por donde vino y con el mismo misterio que llegó. El martes fue avistado en el puerto de Muros, donde entró siguiendo a la lancha Salvamar Regulus. El personal de una unidad móvil de la Coordinadora para o Estudo dos Mamíferos Mariños (Cemma) confirmó su presencia. Otro detalle que corroboraron los biólogos a través de las fotos tomadas en Ribeira y contrastadas con varias bases de datos fue que el delfín, de 400 kilos de peso, llegó a Galicia procedente de la Bretaña francesa.

Este dato lo difundió ayer el Cemma después de contactar con Sandra Guyomard, presidenta de la asociación Réseau-Cetaces, de la localidad francesa de Montrouge. La mujer les comunicó la ausencia, desde agosto del año pasado, de uno de los dos arroaces solitarios que frecuentaban sus costas y que conocían como Jean Floch . Este cetáceo se estableció en marzo del 2003 en la costa de Cap Sizun y siempre se movió por esa área francesa, hasta que se le perdió la pista y apareció en Galicia.