| Protagonistas de los intercambios
Pachi Zulueta descubrió la existencia del Banco do Tempo de la Federación Veciñal de Vigo a través de una amiga, y la curiosidad pudo con cualquier otro recelo. Allí se encontró con un «montón de gente de diferentes extractos sociales, y con formaciones diversas, que querían aportar algo a los demás de una forma desinteresada, desde el punto de vista económico».
La moneda de cambio en este peculiar banco es el tiempo, y para dárselo a los demás, los participantes deben sacrificarse y «prescindir de algunas cosas propias», afirma. Pachi Zulueta ofrece su tiempo a aquellas personas que quieren aprender a cocinar: «Les enseño una cocina elemental, que además les sirva para quedar bien si tienen que invitar a alguien. Doy clases de cocina y pido que me enseñen a pescar con caña». «Es una cosa que me encanta, y que nunca encontraré en una academia», añade, aunque todavía no ha podido cumplir su deseo porque prefiere acumular tiempo en su haber.
Esta mujer viguesa ve que hay mucha soledad entre gran parte de las personas que se acercan al banco. «Vivimos en una sociedad muy fastidiada y esta es una buena forma de establecer contactos, es algo muy positivo porque estás dando una parte de tu vida a otras personas, al tiempo que te enriqueces con ellas, y aún encima no hay dinero por medio, ¡qué más vas a pedir!», afirma. Su valoración del proyecto es muy positiva -«por primera vez en la sociedad que nos ha tocado vivir, hay algo que se da sin la intervención del euro»-, aunque es consciente de que es una idea reciente que deberá fortalecerse más.
«Yo tengo mucho tiempo libre porque no trabajo», reconoce Sira Barreiro, otra viguesa que empezó hace dos meses a participar en las actividades del Banco do Tempo. «Mi caso es un tanto especial, porque yo reclamo tener gente con la que pueda estar y compartir mi tiempo libre para realizar actividades que no haría en solitario», afirma Sira, quien reconoce que las expectativas que se había planteado en un principio ya se están cumpliendo, «y eso que solo he venido en dos ocasiones».
Como en otros casos, esta mujer tuvo conocimiento de esta actividad a través de personas ya relacionadas con el proyecto. «Una vez al mes nos reunimos para conocernos más, y es ahí donde encuentras personas afines a ti, que puede ofrecer un poco de su tiempo, y tú a ellos», señala. Junto a la soledad, Sira añade otros dos elementos como motivaciones principales para adentrarse en los bancos del tiempo: «La incapacidad física y la generosidad».
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