Samuel Pousada, portavoz de la Federación de Empresarios de Salas de Fiestas y Discotecas de Galicia, asegura que las fiestas ilegales suponen una amenaza para su sector, aunque se han reducido alrededor de un 40% en los últimos dos años.
-¿A qué obedece el descenso?
-A que llevamos años denunciando estas fiestas y mucha gente sabe que vigilamos. Nosotros sí denunciamos, pero los ayuntamientos siguen mirando hacia a otro lado.
-¿Cuál es el prototipo de fiesta ilegal más común?
-Son dos. Por una parte, están los locales sin licencia, como naves abandonadas o locales de asociaciones que organizan fiestas con ánimo de lucro. Por otra parte, están los bares con licencia que esa noche quieren hacer una actividad extraordinaria, con baile, cotillón y demás. Estos deberían tramitar una autorización que apenas tiene coste, pero no lo hacen, no pagan impuestos, y no hay un seguro de responsabilidad civil.