La investigación penal que ha abierto un juzgado granadino contra el Banco de Líneas Celulares de Granada por trabajar con embriones humanos partió de una vecina de la capital gallega, quien lo hizo además con unos objetivos más ambiciosos. Carmen Areoso presentó otras seis denuncias contra clínicas de distintas ciudades -ninguna en Galicia-. El Juzgado de Instrucción número 8 de Granada ha sido el único en abrir diligencias.
Las denuncias se presentaron en el Juzgado de Instrucción 2 de Santiago, al sostener que investigar con preembriones es anticonstitucional ya que supone un atentado contra la vida. Al tratarse de clínicas de fuera de Galicia, el juzgado se inhibió y envió las denuncias a los de las ciudades en las que se ubicaban las respectivas clínicas. El juez de instrucción de Granada ha llamado a declarar al menos a cuatro investigadores del Banco de Líneas Celulares en calidad de imputados, entre los que se encuentran el actual director del banco andaluz, Pablo Menéndez, y su antecesor en el cargo, Ángel Concha.
En principio, los científicos declararán como imputados para asegurarlos o dotarlos de mayor garantías, ya que de esta forma tienen derecho a poder a ser asistidos por un abogado. En un primer momento, los investigadores iban a declarar esta misma mañana, pero un portavoz del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía matizó que la comparecencia ha sido aplazada «hasta nueva fecha», aunque no explicó los motivos.
Reacciones
La consejera andaluza de Salud, María Jesús Montero, recordó que las investigaciones de estos científicos están amparadas por la ley y sometidas a rigurosos controles éticos y profesionales. Montero recordó que la Junta aprobó en el 2003 una ley para dar cobertura a estas investigaciones con preembriones humanos sobrantes de procesos de fertilización in vitro . El ministro de Sanidad, Bernat Soria, aseguró que los científicos están protegidos por la Ley de Investigación Biomédica, una norma, según el responsable de Sanidad, «muy respetuosa» con la ética. Y añadió que la ley es de las más escrupulosas del mundo. El Banco de Células de Granada, impulsado por el ministro, fue la primera estructura creada en España para la investigación específica de terapias celulares.