El adelanto de la floración en el eucalipto provoca gran actividad en las colmenas, que aún deberían estar descansando
09 nov 2007 . Actualizado a las 02:00 h.Como si estuviéramos en primavera. Las colmenas de las Rías Baixas trabajan a pleno rendimiento recolectando polen de eucalipto, que con las altas temperaturas ha adelantado sobremanera su floración en los terrenos más bajos. Lo confirman pequeños y grandes apicultores de O Morrazo o Poio. Sin embargo, a pesar de que los dueños de los apiarios están colocando alzas en las colmenas para la nueva producción, y el monte huele a miel, no todos están contentos. Dicen que tras un año de gran cosecha, favorecida por la humedad veraniega, la hiperactividad apícola hará que las abejas reinas pongan más huevos y se desgasten antes, por lo que conviene estar atentos a su reposición en caso de muerte, si la colmena sigue ocupada en la recolecta.
Rogelio Outeda, un apicultor de Poio que reparte 6.000 colmenas entre la provincia de Pontevedra y la comarca de Valdeorras, confirma que el cambio climático influye mucho en su actividad. Explica así la situación: «Es normal que en las Rías Baixas tengamos las primeras flores del eucalipto en octubre, pero este año va muy adelantado; más que otoño, parece que tenemos temperaturas y floración primaverales. Y las abejas están recogiendo como locas».
Este apicultor, que envía partidas de miel al Ejército de Qatar, a Arabia Saudí, Jordania o Estados Unidos, cree que el adelanto del eucalipto y las abejas no es bueno: «Convendría que lloviera de aquí a enero y que, mientras, descansaran un poco, para no agotarse; además, vemos que el eucalipto tiene un ciclo productivo bianual, similar a los frutales, por eso esperamos una campaña entrante peor a la pasada, que puede verse perjudicada si llueve mucho en enero y febrero». Outeda confirma que las cosechas en la montaña suelen ser inferiores, pero más igualadas que las de latitudes con cambios climáticos cada vez más radicales. Otros años, de inviernos de mucho sol, sin lluvia pero con frío intenso, las abejas salían igual a trabajar al exterior, pero morían paralizadas en los eucaliptos o cerca de la colmena, según confirmaron los análisis realizados en el laboratorio de sanidad animal de Lugo. No obstante, dice que no ha tenido problemas de desaparición de abejas, y la clave está en tenerlas sanas, sin varroa y con buenas reinas.
Cándido Pena Paz, otro apicultor de Moaña con cien colmenas en el lugar de San Martiño, de las que obtiene un 90% de miel de eucalipto, señala que «as abellas están confundidas, por este clima con vinte e pico graos. O normal é que estivesen paradas pero, ao levantar a tapa da colmea, vese a cera e os zánganos, queren enxamear xa».