La apuesta por la raza local tropieza con la falta de un programa de selección de reinas

La Voz

AGRICULTURA

Ha tratado de distinguirse una abeja gallega pero, a pesar de pequeñas diferencias en las nervaduras de las alas, no hay variaciones morfológicas significativas con otras del norte peninsular. Los investigadores murcianos recomiendan a los apicultores gallegos apostar por la abeja autóctona, mejor aclimatada y de la que se conoce bien su manejo. Desde hace tiempo lo hace Marcos Varela, de la Asociación Lucense de Apicultura, con su programa de cría de reinas. Pero Galicia carece de un programa coordinado de selección. La reproducción es, sobre todo, el devenir natural en las colmenas.

Las experiencias de hace dos decenios, cruzando abejas italianas de gran producción con las gallegas, no resultaron, al dar híbridos muy agresivos. Y Galicia no parece preparada para nuevos híbridos foráneos, ideados en laboratorio.

«Sorte que houbo un parón e o mel deixou de ser rendible un tempo, por iso a raza daquí non se viu contaminada», explica Varela. Él selecciona líneas locales de buena producción y que desarrollaron resistencia a graves enfermedades importadas (varroa), pero la Administración parece obviarlas, pues obliga a aplicar tratamientos en las colmenas.