«Gloria eterna a cantos aquí xacen e que nos deron a vida, a terra e a lingua. 1 de novembro de 2007». Esta es la placa que luce desde ayer a la entrada del cementerio de San Andrés de Cedeira. El párroco Waldo García ha galleguizado el camposanto con ayuda del Concello de Redondela, que ya el año pasado colocó otra lápida de bronce similar en el cementerio municipal. La iglesia de San Andrés fue construida en el siglo XVIII por Casas Novoa, autor de la fachada del Obradoiro. El cementerio es de la misma época.
Waldo García estudió Filosofía en Lisboa, Teología en Roma y Antropología en la Sorbona de París. Ha sido profesor en Barcelona y en el seminario de Vigo y misionero en Camerún y Angola. Desde 1981 es párroco de Cedeira y tiene a gala que en su parroquia «todos os actos litúrxicos son en galego». Cuenta la anécdota de que Manuel Espiña se sorprendió un día en San Andrés al ver que todos los fieles contestaban en gallego. A los feligreses ha dirigido el cura una pastoral que comienza así: «A corporación municipal de Redondela está a facer unha belísima campaña de agradecemento aos nosos devanceiros, colocando unha placa conmemorativa nos diferentes cemiterios onde reposan os seus restos mortais. Eu, coma sacerdote galego, podo asegurar que a memoria dos nosos defuntiños está presente na nosa alma e que, entre as moitas razóns de agradecemento, figura a belísima lingua gallega que utilizamos para falar entre nós e con Deus».
«Enterrar o galego»
Waldo García reconoce en su carta a los feligreses que hay algunos que no están satisfechos con el uso del gallego en la Iglesia y a ellos les recuerda una frase del obispo de Vigo recomendando el uso de la lengua gallega. La inauguración de la placa corrió a cargo del concejal de Cultura de Redondela, Eduardo Reguera, quien puso de relieve: «O 90% dos que están enterrados aquí falaron lingua galega»; y se quejó de que hoy día «estamos a enterrar o galego».