Las reclusas del centro penitenciario Madrid I confeccionarán las togas de los abogados españoles y prevén hacer próximamente las de jueces y fiscales
19 oct 2007 . Actualizado a las 10:36 h.Confeccionar las togas que usan los abogados, fiscales y jueces como medida de reinserción de los presos en la sociedad una vez que cumplan sus penas. Este es el principal objetivo del convenio de colaboración que firmaron ayer en Madrid la directora general de Instituciones Penitenciarias, Mercedes Gallizo, y el presidente del Consejo General de la Abogacía Española, Carlos Carnicer.
En un principio, las mayores beneficiadas de este proyecto son las reclusas del centro penitenciario Madrid I, ubicado en la localidad madrileña de Alcalá de Henares. Actualmente 15 de ellas, y otras 20 más en los próximos meses, dedicarán varias horas del día a crear, en el nuevo taller de confección de la prisión instalado para este fin, togas para los abogados españoles, que serán los primeros clientes, debido al acuerdo firmado ayer. Es más, las primeras prendas que salgan serán para los decanos de los colegios de abogados de España, quienes en su fiesta anual de diciembre aprobarán el primer pedido, previsto en unas cien prendas.
Carnicer explicó que a partir de ahora comunicará a todos los colegios de abogados (hay 116.394 letrados ejercientes) el acuerdo alcanzado para que realicen más encargos. En función de los resultados de esta experiencia, Instituciones Penitenciarias quiere que dentro de unos meses los fiscales y jueces españoles también se conviertan en clientes de las reclusas o reclusos a los que envían a las cárceles españolas.
Si la cantidad de pedidos lo exige, y los 800 metros cuadrados del taller de Madrid I que se han dispuesto no son suficientes para alcanzar la producción necesaria, Gallizo aclaró que se ampliaría esta actividad a talleres de otras prisiones. Sin embargo, fuentes de Instituciones Penitenciarias aclararon que no se llevarían a una cárcel gallega ni tampoco de Alicante, porque estas son áreas donde existen numerosos talleres de confección repartidos por las localidades y se podría producir algún conflicto de intereses con ellos.
Está previsto que dentro de dos meses estén listas las primeras togas, que tendrán un precio de 112, 165 y 181 euros, dependiendo de la calidad de la prenda (tejido base, poliéster o tergal) y del tamaño (tres tallas). Según destacó el presidente de los abogados, es un precio asequible que permitirá competir con los que hay actualmente en el mercado.
Las internas de Madrid I se ganan la vida confeccionando banderas, petates, hasta fundas para tanques, además de prendas normales de vestir. Todas han superado cursos de aprendizaje de entre 600 y 800 horas. Y las que van a coser las togas de sus señorías tienen que pasar otro de 200 horas.
Y todo ello con el objetivo, según manifestó Mercedes Gallizo, de «que las personas privadas de libertad tengan trabajo en el que ocuparse durante su permanencia en prisión y, a la vez, para que aprendan una profesión que les sirva de medio de vida cuando salgan de la cárcel, y no dependan exclusivamente de sus familias».