Puristas y creativos inician una guerra entre la tradición y las nuevas propuestas, que van del lujo a las antiarrugas
03 sep 2007 . Actualizado a las 11:13 h.Nuevas recetas de pizzas aparecen cada día en Italia, aunque para algunos no sean bienvenidas. Algunas, como la de Renato Viola, un joven cocinero de Salerno (sur de Italia), se anuncian como «la más cara del mundo». Por la módica suma de 8.300 euros se puede degustar en casa la pizza Luis XIII para dos personas, acompañada de una botella de champán francés. Según Viola, «no es un precio exagerado si se tienen en cuenta los productos exclusivos y de alta calidad y el hecho de que dos personas acuden a casa para cocinarla». La pizza en cuestión está rellena de mozarela de búfala, tres tipos de caviar, langosta, langostinos y cigalas, todo ello espolvoreado con una exclusiva sal rosa australiana que da un sabor especial.
Casi al mismo tiempo se presentaba la primera pizza anti-arrugas, que ya ha sido apreciada por Benedicto XVI en una fiesta de la guardia vaticana. La pizza Prímula, como la han bautizado sus inventores, se prepara con harina integral y legumbres crudas que contienen tres veces más fibra que una pizza clásica y mucho más magnesio y hierro. Todas estas invenciones no son, para la Asociación de la Verdadera Pizza Napolitana, más que «sacrilegios contra la tradición culinaria».