Hace una semana Britney Spears se afeitó la cabeza y se hizo un par de tatuajes antes de ingresar durante unas horas en un centro de desintoxicación en Malibú. Ayer, su ex marido, Jason Alexander, con quien apenas estuvo casada 55 horas -un tribunal anuló el matrimonio días después de la boda en Las Vegas-, declaró que la cantante consumió drogas durante la celebración del fin de año. «Consumimos éxtasis durante la noche y cocaína durante el día para permanecer despiertos. Para poder dormir, tomamos Valium. Yo no pude aguantar», declaró Jason. Britney, que acaba de romper con su última pareja, Kevin Federline -que también la acusó de consumir drogas-, lleva un par de meses dando que hablar. Su imagen es desaliñada. Se ha fotografiado su vómito en una de sus salidas nocturnas y acompañada de famosas díscolas, como Paris Hilton. | agencias