Tras una adolescencia de renegar de su latinidad, sumergido en el mundo de las drogas, Albert Torres encontró en la danza latina el punto de enganche que le llevaría a bailar en la película The Mambo Kings con Antonio Banderas. Pero fue escuchar la música de Tito Puente y de la Fania All Stars lo que le haría caer del caballo y convertirse en un apóstol de la latinidad que hoy hace bailar a millones de devotos de la salsa en los cinco continentes. Por ellos viaja este puertorriqueño afincado en Estados Unidos, para seguir los 40 festivales de salsa de su empresa. Uno de ellos es, desde este año, el compostelano Salsorro, que estaba a punto de desaparecer. «Yo quiero traer turismo y dinero para Santiago, pero también necesito apoyo», comenta Albert cuando se le pregunta por el futuro de Salsorro. «Me gustaría -añade- darle más ambiente al festival, aunque todo eso cuesta dinero. Pero no me importa invertir si el público goza».
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