«Esta colección es un tesoro oculto de la ciudad de Santiago»

m. beceiro SANTIAGO / LA VOZ

SANTIAGO

Coincidiendo con la Semana Santa, el Museo de Terra Santa inauguró el monetarium, una nueva sala en la que se muestran un centenar de monedas provenientes de Tierra Santa (Jerusalén y su área de influencia), agrupadas por períodos históricos. Inaugurado en 1993, el museo estuvo cerrado varios años por reformas en la estructura del edificio, hasta que en julio del 2008, tras seis años de cierre, volvió a abrir. Al año siguiente, Francisco Castro Miramontes iniciaba su etapa al frente del mismo como director.

-¿Cuáles son los orígenes del Museo de Terra Santa?

-El convento de San Francisco tiene una vinculación histórica con Tierra Santa porque en el siglo XIX se creó aquí un colegio de misioneros para Tierra Santa. En 1954 tuvo lugar una exposición temporal en Madrid sobre Tierra Santa y el comisario fue Juan de Legísima, un franciscano gallego. Él había conseguido la mayor parte de estas piezas y fue su deseo volver con ellas a Santiago. Las piezas estuvieron aquí almacenadas hasta que en 1993 abrió el museo como exposición permanente, ubicándose en uno de los claustros -el de la fuente- del convento.

-Desde que se puso al frente como director ¿cuáles fueron los objetivos que se marcó?

-Que estas piezas almacenadas en el convento, un auténtico tesoro, fueran conocidas por la gente, y cultivar el conocimiento de Tierra Santa por la importancia histórica que tiene para la humanidad.

-¿Dos años después de asumir la dirección esos objetivos se han logrado?

-El cierre provocó que el museo desapareciese del catálogo de museos, y ahora estamos en fase de darlo a conocer. Comenzó con presupuesto cero y gracias al convento franciscano se sostiene económicamente. Pero hubo que poner una tarifa de entrada para poder tenerlo abierto, que no sea solo un espacio con vitrinas y que alguien cuente el por qué y para qué de esas piezas. El museo es hoy un tesoro oculto de la ciudad de Santiago que le da un valor enorme. En cuanto a números, en los dos últimos años fue visitado por más de 15.000 personas.

-¿Cuáles son las piezas de más valor que se pueden ver?

-Quizás las de los primeros siglos de nuestra era, aunque hay incluso de la época prehistórica. Después, la maqueta de la basílica del Santo Sepulcro de Jerusalén. Tenemos también un fragmento de una canalización de agua del templo de Jerusalén.

-¿Y qué viene a significar la apertura del «monetarium»?

-Es una pequeña salita que abrimos porque no teníamos vitrinas para adecuadas para mostrar las monedas. Son cien, la más antigua de la época helenística, y varias de época romana. Todas ellas piezas originales.