La Santiago Film Commission nace en el 2002 con un claro objetivo: la promoción internacional de la ciudad como destino turístico a través de la creación de productos audiovisuales. Este organismo, que depende de Turismo de Santiago y el Concello, se encarga de regular las gestiones que toda productora debe realizar para llevar a cabo un rodaje. Se trata de un soporte, una ventanilla única, que coordina servicios de distinto orden, como la tramitación de permisos en los diversos departamentos municipales.
Las ventajas de exportar la imagen de un Santiago «plató» se extienden, indudablemente, al ámbito económico, otra de las finalidades de la Film Commission. Los rodajes en la ciudad y su entorno dejan una media de 2 a 3 millones de euros por año. Y la llegada de equipos extranjeros contribuye a la dinamización del sector local. Son muchas las productoras que contratan técnicos, equipos de iluminación, de cámara, de sonido, o de cátering autóctonos, a lo que hay que sumar la repercusión en la hostelería
Y es que el planteamiento de la Santiago Film Commission es a priori sencillo: «colarse» en los hogares de turistas potenciales. Se ha comprobado que el impacto, por ejemplo, de un documental grabado en Santiago o de un programa de televisión que incluye sus imágenes es mucho mayor que cualquier campaña de promoción planificada al más mínimo detalle.