Una monja de Tui cuelga los hábitos para ser artista

Alejandro Martínez TUI/LA VOZ.

SANTIAGO

Mari Carmen Piña enfila una vida de artista tras haber pasado más de cinco años en un convento

07 ene 2011 . Actualizado a las 02:00 h.

Mari Carmen Piña Martínez ha colgado los hábitos para triunfar sobre los escenarios. Ha dejado la quietud del convento en el que vivía al servicio de personas de la tercera edad para intentar colarse en el mundo de los famosos. Esta joven vecina de Tui de 24 años de edad ha descubierto que su verdadera vocación no era la vida de entrega absoluta a Dios, sino la interpretación en el cine o en el teatro para deleite de los mortales.

Cuando cumplió los 18 años se hizo monja y estuvo cinco cuidando enfermos en residencias de Valencia y de Madrid, pertenecientes a su antigua congregación religiosa, dedicada a la atención a los ancianos de familias necesitadas.

Pero, pasado ese tiempo, se dio cuenta de que no era lo suyo. «Sé que tengo talento y que Dios me lo concedió y quiero ser artista», se dijo el día que decidió cruzar la puerta del convento para no volver a entrar jamás.

Fue una decisión que levantó ampollas entre muchas de las personas de su entorno más cercano, que no entendieron el giro que acababa de dar en su vida. Contra viento y marea sigue fiel al deseo de cumplir su ilusión de convertirse algún día en una gran artista, sin que le importen las críticas o comentarios que a veces llegan a sus oídos. «Que cada uno se preocupe de lo suyo, que lave sus trapos sucios y que deje ser felices a los demás», afirma.

Ahora espera una oportunidad y por eso piensa apuntarse a todos los castings que se le presenten en el futuro para trabajar como actriz, aunque sabe que lo tiene muy duro porque su formación se limita a un curso de iniciación profesional al arte dramático que realizó cuando cursaba los estudios de la ESO.

Guionista

Mientras tanto, cultiva su faceta de guionista. Ya ha escrito la trama de una película que ha bautizado como Llamados a la gratuidad . Se la ha pasado a Jorge Coira para que opine. Narra la vida de un rey que quiere abdicar en un plebeyo. «Es un historia con la que trato de expresar que en la vida no hay que hacer trampas para alcanzar nuestras metas», afirma.

Y ella tiene claro cuál es la suya. Ante todo encontrar la verdadera felicidad, pero si puede ser en el mundo del espectáculo, mejor todavía.