Quinientos profesionales de las telecomunicaciones de toda Europa se dan cita en Compostela

Ana R. Crespo SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO CIUDAD

Santiago es la sede estos días de la 49 edición del congreso Fitce de Telecomunicaciones que, este año, lleva el título El Camino de Santiago y las telecomunicaciones europeas . A lo largo de tres días, quinientos profesionales de las telecomunicaciones procedentes de toda Europa debatirán acerca del futuro: los retos del desarrollo sostenible, el nuevo mundo de los servicios, la televisión digital, el presente y futuro de España y las tecnologías en ciudades pequeñas, entre otros temas.

El Palacio de Congresos será el escenario de este encuentro de profesionales. Ayer, en la sesión inaugural, el espíritu gallego se dejó sentir en el ambiente de la mano de un gaiteiro que llenó el vestíbulo con la típica melodía de la comunidad. Junto al mostrador de acreditaciones, dos pizarras le ponían imagen a las intenciones del congreso. La primera recuerda las anteriores citas: «El camino de Fitce, ¿recuerdas?: Vienna'05, Athens'06, Warszawa'07, London'08, Prague'09 Comprueba cómo continúa». La otra pizarra invitaba a comenzar con el objetivo que marcará las tres jornadas: aportar ideas.

Miguel Merino, presidente del comité ejecutivo, destacó la importancia que el Camino de Santiago ha tenido tradicionalmente en las comunicaciones europeas. A este respecto, señaló la necesidad de «combinar las nuevas tecnologías con la tradición». Por su parte, el presidente de Fitce, Andrea Penza, habló de las dificultades que el mundo está atravesando en estos tiempos y la necesidad de encontrar una nueva visión en las formas de comunicación. Celebró que Santiago de Compostela sea la sede del congreso en «un año tan especial para la ciudad». Quiso recordar a todos los participantes que detrás de un mundo globalizado está el poder de cada individuo y remarcó el papel activo del consumidor. Aunque el inicio de su intervención hablase de crisis, puso fin a su discurso con la luz del optimismo: «El futuro nos pertenece».

El medio millar de participantes en estas jornadas no solo dedicarán su tiempo a tratar de solucionar los problemas del mundo, sino que también tendrán tiempo para disfrutar de la magia compostelana. Ayer, a las 19.30 horas, asistieron a la misa del peregrino y contemplaron el vuelo del Botafumeiro. El broche del día lo puso una cena gallega típica en el Pazo de Vista Alegre. La jornada de hoy también se cerrará con una cena de gala en el Hostal dos Reis Católicos, y mañana será un día dedicado a hacer balance de todo lo acontecido a lo largo de la 49 edición del Fitce.