«La Torrente no será un cajón de sastre ni espacio de artes plásticas»

Concha Pino SANTIAGO/LA VOZ.

SANTIAGO

El nuevo responsable de la fundación que alberga el legado del escritor ferrolano dice que se encontró sorpresas como el archivo sonoro de grabaciones del autor

01 ago 2010 . Actualizado a las 02:00 h.

La Fundación Torrente Ballester tiene un nuevo director gerente desde hace un par de meses, el cuarto en la corta historia de ocho años: Miguel Fernández Cid (Pontevedra, 1956), el profesor y crítico de arte, además de editor de libros y revistas especializadas, que dirigió el Centro Galego de Arte Contemporánea (CGAC) entre los años 1998 y el 2005. Se hizo cargo de la nueva responsabilidad sin nombramientos ni ceremoniales a comienzos del verano, coincidiendo con la apertura en la sede de la fundación de la exposición conmemorativa del centenario del autor de Los gozos y las sombras , Los mundos de Gonzalo Torrente Ballester , organizada por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones culturales (SECC) y de la que él es comisario junto con Carmen Becerra, directora cultural de la misma entidad compostelana

-¿La exposición decantó el cargo o ya estaba previsto?

-La exposición se inauguró en febrero en Salamanca, y poco después dimite la directora gerente de la Fundación Torrente, Amparo Porta, y es cuando los hijos del escritor me dicen que están muy contentos con el resultado del montaje y me plantean que me vincule a la enetidad. Yo no tenía interés en volver a la dirección de un centro, salvo que se tratase de uno pequeñito que tuviese clarísimo un objetivo. Al cabo de un par de meses hablamos y acepté porque conocía bien la entidad por dentro, a los hijos y a Carmen Becerra, porque de no ser así hubiera dicho que no.

-¿Su trayectoria en las artes plásticas será determinante?

-Sé que mucha gente me vincula a las artes plásticas, pero quien se extrañe de verme aquí es porque quizá desconoce mi trabajo en el campo de la edición y de la literatura, y además siempre he sido lector de Torrente Ballester. Y en cuanto a la parte gerencial, siempre he defendido que quien quiera estar en la gestión cultural de algo tiene que implicarse en la gerencia. Me parece fácil, pero erróneo, quien opta por dedicarse solo a programar.

-¿Los fondos de la fundación no dan para mucho, no?

-No es así. Con el material que tenemos se pueden hacer muy diferentes lecturas y poner en valor aspectos como el de Gonzalo Torrente Ballester fotógrafo, que descubrí en la gestión de la exposición. Y grandes sorpresas, como la del archivo sonoro inédito y para mi insospechado con las grabaciones que hacía todos los días en magnetófonos de bobina. Lo grababa todo, conferencias completas, ideas, fragmentos de obras, variaciones y comentarios sobre algo que sucedía en ese momento como que los niños hacían ruido o porque salía a colación un escritor. Es un material en extinción y un archivo único, al que hay que añadir todas las pruebas de sus obras mecanografiadas y corregidas minuciosamente con su letra.

-¿Está en buenas condiciones de conservación?

-Gracias a la SECC, por una parte, y de otra al Ministerio de Cultura, se empezó a digitalizar todo este material. Ahora estamos negociando con la Xunta de Galicia y parece que se podrá dar otro paso en ese sentido. Nosotros no nos atrevemos a escucharlas, porque son una cintas que como llevan muchos años guardados están secas y pueden romper, así que hay que pasarlas a otro soporte. Con la documentación impresa empezamos en septiembre la digitalización, sobre todo los manuscritos, para que los investigadores puedan consultarlos sin riesgos. Si no hay dinero para hacerlo todo, pues al menos estará dado el primer paso de escaneado. Un tercer archivo en el que hay que trabajar es el fotográfico, porque hay muchos negativos.