Converxencia Universitaria y Universidade Aberta seguirán adelante, aunque la última cree que el modelo está «esgotado»
30 jun 2010 . Actualizado a las 02:00 h.Como en El Gatopardo, parece que en la Universidade de Santiago algo debe cambiar para que todo siga igual. Y ese cambio lo propició el lunes la plataforma docente a la que pertenecían los tres últimos rectores de la USC, la PUP. Emitió un comunicado en el que anunciaba su disolución, efectiva desde el último pleno, el pasado 23 de junio. Será la única, a tenor de las declaraciones de los coordinadores de las otras dos organizaciones imperantes en el seno de la institución académica compostelana.
Miguel Bastos, del colectivo Converxencia Universitaria, tiene claro que poco han cambiado las cosas después de que durante el proceso electoral que culminó con la elección de Juan Casares Long como rector de la Universidade se abriese el debate sobre la pertinencia o no de un modelo que nació con la Ley Órganica de Reforma Universitaria en 1983, la conocida como LRU. Para la plataforma de corte más conservador, el sistema sigue siendo necesario - «senón, ¿por que non se disolven as organizacións estudantís e de PAS?», se pregunta- y los vicios de los que se le acusa son inexistentes. «As plataformas non serven para repartir o poder dentro da Universidade, calquera pode entrar nelas e non todos os que están consiguen un cargo», aclara Bastos.
Pero el coordinador de Converxencia Universitaria va más allá y afirma que el actual rector -que tenía entre sus principales bazas en el proceso electoral el hecho de ser independiente- «funciona como unha plataforma de facto». Según matiza Bastos, el rector deberá a partir de ahora «buscar os apoios dentro do Claustro e tamén ten o seu equipo, é algo así como unha plataforma». Y hace una comparación entre el sistema parlamentario y el universitario: «os partidos políticos naceron no seo do Parlamento, e as plataformas universitarias do Claustro».
Agotado
De otra opinión es el coordinador de Universidade Aberta, Elias Torres, quien también aprovecha para matizar que desde hace tiempo ellos no se consideran una plataforma «senón un colectivo». Un cambio de nomenclatura que obedece a un pensamiento que tiene su germen en la formación del último gobierno de Senén Barro. «Cando pactamos o goberno hai catro anos xa eramos conscientes de que era un modelo esgotado», que había nacido de la lógica de la década de los 80 y que, como «os tempos mudaron», el sistema «estaba morto».
Como Converxencia Universitaria, Universidade Aberta tampoco tiene en sus planes desaparecer como grupo organizado. «Se o fixésemos sería porque hai unha fórmula mellor para acceder a eses obxectivos», explica Elias Torres, para después añadir que durante estas últimas elecciones, la comunidad universitaria asistió a una confrontación de modelos «unha opción conservadora ou un novo modelo sen tentación hexemónica» o de «grupos de interese».