Hace 25 años inició una consulta especializada que es ahora una potente unidad asistencial e investigadora
Hasta los años 60 no se demostró que mantener la presión elevada producía complicaciones severas para la salud, como hemorragia cerebral, angina de pecho, infarto de miocardio o insuficiencia cardíaca, afirma Carlos Calvo, coordinador de la unidad de hipertensión del Clínico. Ayer habló sobre este mal en el ciclo Salud con Salud , en Araguaney.
-¿Cuándo una persona es hipertensa?
-Cuando sus valores de presión arterial superan los niveles, establecidos por consenso, de 140 por 90 y se mantienen elevados de forma anómala. La hipertensión es una señal de alerta que produce un mayor riesgo cardiovascular y por eso, aunque la persona se encuentre bien, debe tomar medidas para su control, pues un tratamiento correcto y mantenido en el tiempo disminuye los riesgos.
-¿A qué se debe la hipertensión arterial?
-En muchos pacientes, la hipertensión depende del estilo de vida personal. Desde hace muchos años se conoce la relación entre peso e hipertensión: cuando más se pesa más se eleva, sobre todo en menores de 40 años y en mujeres. También influye el envejecimiento, los antecedentes familiares, o el exceso de función de algunas glándulas endocrinas, entre otros factores.
-¿Tiene mucha demanda la unidad especializada del Hospital Clínico?
-En 1985, debido a la gran incidencia de la hipertensión, inicié la consulta especializada, en el servicio de Medicina Interna. Van a cumplirse 25 años, y ahora es una Unidad de Hipertensión y Riesgo Vascular, coordinada con otras especialidades. En total atendemos unas 7.000 consultas anuales. También hay una importante parte de investigación. De hecho esta semana presentamos 20 trabajos en el congreso de la Sociedad Española de Hipertensión, que se celebra en Zaragoza.
-¿Qué líneas investigan?
-Nuestra dedicación principal es sobre la cronoterapia: es decir, las implicaciones sobre la hipertensión y enfermedad cardiovascular de diferentes fármacos según el momento del día en que se consuman, pues sus efectos difieren de forma importante.
-¿Podría poner un ejemplo de esa variación?
-Se asocia habitualmente el ácido úrico a problemas reumatológicos, como la gota. Nosotros verificamos que en pacientes jóvenes, sobre todo adolescentes con obesidad o sobrepeso, el ácido úrico tiene relación con la ingesta de determinados azúcares, que contienen mucha fructosa, y que son característicos de bebidas envasadas. Y comprobamos como el tratamiento de esos pacientes con Alopurinol, un fármaco muy habitual para el ácido úrico, es mejor por la noche. Además, a partir de ahí nuestro estudio confirma la relación entre ácido úrico, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular.
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