Los vecinos de A Pontemaceira defienden el derecho de baño en el Tambre

Emilio Forján

SANTIAGO

La asociación San Brais afirma que se les quiere privar del uso del río desde la creación de un coto de pesca

03 mar 2010 . Actualizado a las 10:40 h.

A caballo entre dos concellos, los de Negreira y Ames, en su frontera natural que es el río Tambre, la asociación de veciños San Brais, de A Pontemaceira, que preside Luis Calviño y que agrupa a 65 socios de ambas orillas fluviales, mantiene su reclamación en defensa de los derechos históricos de uso del cauce fluvial como zona de baño natural o para dar paseos en barca. Unos derechos que los lugareños mantenían al menos desde 1923 y de los cuales se les quiso privar desde la creación de un coto de pesca.

«Presuntamente fíxose de forma irregular. O normal segundo nos dixeron en Augas de Galicia, é que se lle comunique e informe aos veciños que alguén se vai a facer co dominio dunha parte dun río», destaca Luis Calviño, aunque se trate de un acotado de Medio Ambiente, pero gestionado por una entidad colaboradora como es la sociedad de caza y pesca Azor, de Ames.

El problema surgió en el verano del 2003. Un grupo de chavales que se encontraban bañándose en el río fueron requeridos por un guarda privado para que saliesen del agua y le mostrasen su documento de identidad. «Os rapaces chegaron a pensar que se trataba dunha cámara oculta», recuerda el presidente vecinal. La cosa acabó con la presencia de la Guardia Civil «e foi cando nos demos conta que estabamos afectados por un couto de pesca» sin previa notificación a ningún vecino.

Los integrantes de la asociación de veciños San Brais retomaron este asunto, que lo tenían aparcado, para lo cual piensan trasladar su demanda a los alcaldes de Ames y Negreira: «Queremos que recoñezcan que o río en A Pontemaceira sempre foi unha zona de baño natural», si bien apuntan que «nós non estamos en contra de que exista un couto de pesca, pero hai un tramo suficiente para deixar libre de acotados esta zona», donde cualquier fin de semana de julio y agosto se pueden llegar a reunir unas sesenta personas bañándose en sus aguas.