Castaños no pudo ingerir una botella de aguardiente sin sufrir un coma etílico

SANTIAGO

El forense y director del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga), Benito López de Abajo, fue muy gráfico ayer al contradecir a Marcos Castaños Laíño, el vecino de Boiro acusado de matar a su tío golpeándolo con una piedra. El joven había asegurado en la primera sesión del juicio con jurado que se sigue en la sala compostelana de la Audiencia que, el día que su tío fue víctima de la agresión que acabaría causándole la muerte, había bebido de todo y se había drogado, por lo que no recuerda nada de lo sucedido: cervezas y aguardiente en casa de un familiar por la mañana; una botella «o media» de vino en la comida; porros de marihuana y medio gramo de cocaína después de comer; una botella de aguardiente por la tarde; y «tres o cuatro chupitos de JB» al anochecer, poco antes de que su tío fuera víctima de la agresión.

«Lo de la botella de aguardiente me tiene... flipado», dijo el forense, que a preguntas de la fiscala le explicó a los miembros del jurado que el aguardiente tiene una graduación de entre 60 y 70 grados, y que la ingestión de una botella entera «provocaría el coma etílico seguro».

Pero el acusado sostiene que, con semejante cargamento en el cuerpo, condujo su moto llevando de paquete a su tío aquel 25 de diciembre del 2006 y regresó a casa en el mismo vehículo, algo que no podría haber hecho de ninguna manera de haber consumido todo lo que asegura.

En la segunda sesión de la vista los peritos forenses hablaron sobre un informe psiquiátrico en el que se señala que Marcos Castaños se ajusta al perfil de un sociópata, alguien que se caracteriza por su agresividad, violencia, un desprecio muy grande por las normas sociales, que no frena sus impulsos y que no tiene remordimientos. El director del Imelga señaló, no obstante, que hay psiquiatras que ya no consideran la sociopatía un trastorno de la personalidad, sino que son personas que saben lo que hacen, conocen las consecuencias y, aún así, se dejan llevar por sus impulsos.

En la sesión de ayer también prestaron declaración por vídeoconferencia dos agentes del departamento de Biología del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil. Ambos elaboraron un estudio sobre las manchas halladas en un pantalón del acusado que no arrojó ningún resultado concluyente.

A preguntas del presidente de la sala, Ángel Pantín, los especialistas confirmaron que el análisis se hizo casi un año después de que recibiesen la prueba, lo que justificaron en base a la sobrecarga de trabajo que tiene el departamento. El jurado se retirará hoy a deliberar y después emitirá el veredicto.