Una de las ventajas de tener farmacéuticas especializadas bien integradas en el hospital de día oncohematológico es ahorrar tiempo y dar una mayor seguridad en el tratamiento, asegura María Jesús Lamas. Las tres especialistas del Clínico están acreditadas por una sociedad internacional americana, y cada año superan pruebas para renovar ese estatuto.
«Una de las tareas en las que más tiempo se pierde es en conocer la historia farmacoterapéutica de cada paciente. Porque cuando se pregunta qué medicamentos consume, en la respuesta suele haber discrepancia con la realidad. A veces dicen cosas como que toman una pastilla roja, y hay que adivinar, según su patología, qué clase de medicamento es ese», señala Lamas.
De esa forma se trata de prevenir las reacciones adversas; y también evitar duplicidades o interacciones no deseadas entre diferentes medicamentos.
«La presencia de especialistas en farmacia ha incorporado una función nueva, propia de nuestro trabajo, porque conocemos bien la enfermedad, no solo los tratamientos. Creo que aportamos un perfil propio y que ayudamos a que los tratamientos se entiendan mejor, y de ese modo que también se respeten mejor», acrecienta esta especialista.
Casi 10.000 consultas
En el hospital de día del Clínico se registraron el último año 9.959 consultas de farmacia oncológica. Eso significa que cada paciente acude varias veces para recibir información y atención específica por parte de estas especialistas.
María Jesús Lamas destaca la «excelente integración» en el equipo interdisciplinar que atiende el hospital de día del complejo hospitalario compostelano: «en la planificación de los nuevos diseños de hospitales de día se va cada vez más a un modelo como el que funciona aquí, y de hecho eso es lo que explica la elevada demanda para el curso que este año organizamos por quinta vez en Santiago».
El curso cuenta con apoyo de cinco de las más potentes multinacionales que comercializan tratamientos oncológicos, y también del Xacobeo y de la Sociedad Española de Oncología Médica.