El Clínico preparó 26.000 dosis de quimioterapia para 1.700 pacientes

SANTIAGO

Las farmacéuticas del hospital de día de oncohematología del Clínico prepararon el año pasado 25.846 dosis de quimioterapia para 1.700 pacientes diferentes. Más del 90% de los enfermos eran oncológicas, y los restantes hematológicos, y cada uno recibió un promedio de 3 a 4 preparados en cada sesión. Aumentó la medicación prescrita para seguir el tratamiento en casa, y se incorporó una nueva especialista para atender más específicamente la demanda de hematología, por lo que ahora son tres.

María Jesús Lamas y Beatriz Bernárdez, las dos farmacéuticas con más experiencia, explican que esta prestación especializada empezó a ofrecerse en el complejo hospitalario compostelano desde finales del 2003.

Lamas afirma que toda la atención se centra en el paciente, a quien se trata de facilitar el proceso asistencial al máximo. Para ello se hacen todas las pruebas en el mismo lugar, desde el análisis de sangre a la administración de la medicación. «No hay dos preparados iguales, cada día se elabora una dosis específica tras calcular la función renal y hepática o la superficie corporal del paciente», afirma.

Funcionar de ese modo «beneficia a todos: pacientes, médicos y a nosotras mismas», indica Bernárdez. Para el paciente es más cómodo; el personal médico tiene menos trabajo «y nosotras trabajamos con más confianza, lo que es una gran ventaja», agrega.

Hay tratamientos muy diferentes: la quimioterapia que se administra por vía endovenosa, fármacos que se consumen oralmente, ensayos clínicos y «cada vez más los medicamentos que el paciente se lleva para seguir el tratamiento en su domicilio. Estos son medicamentos más tolerables y con una toxicidad más aceptable, pero hay que explicárselo muy bien a la persona enferma y a la acompañante, para que sepan como paliar ciertos efectos adversos en caso de producirse, o tener claro cuándo deben recurrir al médico», manifiesta Bernárdez.

Los tratamientos en el domicilio aumentan «y se prevé que alcancen entre el 25 y el 30%; estamos en camino para conseguirlo», sostiene. Tienen el problema de la adherencia: «en el hospital de día se sabe cierto que el paciente sigue la medicación; para que la respete bien en casa hay que explicársela por escrito y verbalmente, con un lenguaje muy accesible»; aunque suele ser también muy elevada.