La exposición «Ao pé do lar», en el Museo do Pobo, repasa el devenir de la cocina gallega tradicional y moderna y va abriendo boca con vistas al Fórum Gastronómico
05 feb 2010 . Actualizado a las 02:00 h.En dos mil años de historia de gastronomía gallega hay material suficiente para crear una muestra como Ao pé do lar: Memorias da cociña , que se podrá visitar en el Museo do Pobo Galego desde hoy hasta el 7 de marzo. La exposición se enmarca dentro do Fórum Gastronómico de Santiago y con ella se pretende demostrar que «a gastronomía é cultura e a cultura son cociñas», como explicó ayer en la presentación, el responsable de este trabajo, Manuel Gago.
Ao pé do lar
concibe la cocina gallega como espacio doméstico y cultural. Así, en la primera sala se recogen fotografías de gran formato de lareiras gallegas con sus propietarios. Se trata de lareiras muy diferentes dependiendo de su localización o de factores climatológicos y sociales.
Del recorrido geográfico se pasa al histórico, con instantáneas de las cocinas típicas de cada época. El trabajo fotográfico es obra de Maribel Ruiz de Erenchum y Soledad Felloza, mientras que en la labor documental tiene gran importancia el historiador Xavier Castro.
Aunque desde la prehistoria el arte culinario fue avanzando, «a introducción na dieta de novos productos chegados de América como o millo, a pataca, a augardente e máis tarde, a carne e o churrasco, supuxeron unha auténtica revolución», recuerda Xavier Castro. De esta época destaca una imagen de la lareira del Pazo de Santa Mariña del Castro de Amarante, que fue construída en 1540 y a pesar de que probablemente sea la más antigua, todavía sigue en uso.
Para Manuel Gago, la cocina también es una forma de socialización, y aunque la tecnología y la modernidad están presentes, «o tradicional mantense dándolle un novo uso, o que supón toda unha lección de cultura». Esto se demuestra en la contraposición de imágenes entre la cocina de diario y la de las visitas; las antiguas casas de comidas frente a los restaurantes modernos en los que la cocina es parte del espectáculo o el contraste entre las pequeñas cocinas de los minipisos o las amplias de algún moderno apartamento.
El final de la exposición se reserva a los visitantes para que delante de una cámara graben sus memorias de cocina, pues según Gago, «a mostra é un gran almacén e catalizador de recordos de cociña».
El repaso histórico y fotográfico se completa con infografías y recetas típicas de cada etapa. El encargado de recoger estas recetas fue el periodista Miguel Vila con ayuda de las cocineras Erundina Vázquez e Inés Abril. Miguel Vila recuerda lo que costó recuperar las recetas anteriores a la Edad Media, como la de la costrada, una especie de empanada de verduras, pescado y carne. Los visitantes recibirán un cuaderno con las recetas recogidas y podrán prepararlas en sus casas o degustarlas en siete restaurantes compostelanos, que colaboran en exclusiva con esta iniciativa.
Manuel Gago cree que, « Ao pé do lar máis que unha exposición é un concerto», porque se complementa con otras actividades como un programa nocturno de visitas al museo con contacontos, una conferencia de Marcelo Tejedor o talleres para los escolares.