Pese al varapalo del informe negativo de Urbanismo al Plan Xeral de Teo, la hoja de ruta del Concello es conseguir que el documento quede aprobado en lo que queda de mandato, aunque ayer el gobierno local señalaba que no podía calcular cuándo podrían estar listas las modificaciones que exige la Xunta. A ellas hay que añadir, según los munícipes teenses, la falta de concreción de buena parte de las reclamaciones, que consideran que hay propuestas de calificaciones urbanísticas que no están «suficientemente xustificadas».
Como paso previo, los servicios técnicos y jurídicos del Concello se pondrán manos a la obra para revisar la orden de la Xunta. Los primeros buscarán las respuestas que les pide Urbanismo y los segundos estudirán la posibilidad, según el alcalde, «as responsabilidades xurídicas que se poideran derivar desta situación».