Las personas con discapacidad intelectual del Sar iniciaron el traslado al centro de Sorribas
SANTIAGO
Las personas con discapacidad intelectual de la comarca del Sar asociadas al colectivo Amipa están en plena fase de traslado al centro ocupacional de Sorribas, abierto en la casa rectoral de esta parroquia de Rois. Y lo hacen después de que el colectivo de padres y madres de personas con discapacidad, Amipa, firmara con fecha 1 de diciembre el contrato con la Xunta para la gestión de servicio público y ocupación de plazas del centro ocupacional, que oferta un total de 20. La asociación tiene cuatro meses para completar el traslado.
Por el momento, la entidad ha convocado a las familias que agrupa (unas 20) a una reunión que se celebra mañana a partir de las seis la tarde en las instalaciones de Sorribas para dar cumplida información de todos los cambios que supone el traslado desde el taller que ocupan en Padrón al nuevo centro de Rois.
Las obras de rehabilitación de la casa rectoral contaron con el apoyo económico de varias administraciones y entidades, de modo que la Xunta aportó 232.000 euros; la Diputación de A Coruña, 87.000 euros; Obra Social de Caja Madrid, 20.000 euros; Caixa Galicia, 15.000 euros; ONCE, 63.100 euros y Amipa, 15.000 euros. A mayores, las familias de las personas con discapacidad intelectual avalaron la concesión de algunas subvenciones. El coste total de la obra fue de casi 600.000 euros. En cuanto al equipamiento del edificio, la Xunta destinó 55.000 euros y la Diputación 65.000.
El centro ocupacional tiene dos plantas. En la primera se ubica uno de los dos talleres; comedor; cocina y baños adaptados, entre otras dependencias. En la segunda hay montado un minipiso en el que las personas con discapacidad intelectual aprenderán a desenvolverse en las tareas domésticas, desde cocinar a hacer la cama para lo que tienen los muebles y electrodomésticos necesarios.
En la segunda planta se ubica, además, un salón grande de trabajo, baños, oficinas y la sala de reuniones. Las instalaciones se completan con un edificio anexo en el que se localiza el segundo taller de trabajo. A mayores, la casa rectoral dispone de una gran huerta que, según explica la presidenta de Amipa, Flor Jar, ofrece muchas posibilidades para trabajar las personas con discapacidad.
En la actualidad, Amipa forma parte de un proyecto de desarrollo de agricultura ecológica que tiene su sede en el convento franciscano de Herbón, y en cuya huerta ya trabajan tres días a la semana las personas con discapacidad de modo en breve comercializarán las primeras hortalizas, como lechugas.