El dueño asegura que la tienda y los talleres que labran el trofeo Teresa Herrera seguirán en la ciudad

La Voz

SANTIAGO

El futuro familiar de Malde está asegurado. Tres hijos de Óscar ya se han echado a sus espaldas la continuidad de la joyería. El objetivo irrenunciable, según asegura el propietario de la firma, es salvaguardar la tradición artesanal y la calidad de Malde, de forma que ni una pizca de prestigio se pierda en las sendas futuras. Y, desde luego, mantener viva la estela compostelana de Malde que inició el abuelo del propietario, Alfredo. Obviamente, como resalta Óscar, el nuevo establecimiento compostelano de Malde no va a tener la solemne fachada de la Rúa do Vilar, 21, pero mantendrá el prestigio de la firma a través del exquisito trabajo de orfebrería que brotará del obrador de Marrozos. Eso sí, los compostelanos, y en particular los residentes de la ciudad histórica, notarán un histórico vacío en la rúa do Vilar y en el casco viejo.