La crecida del río Furelos provoca un socavón en el área recreativa de Melide

La Voz

MELIDE

Pasada la tormenta, llega la calma y con ella la hora de hacer balance de los daños ocasionados a su paso. En esa tarea están inmersos los miembros de la Asociación de Troiteiros Río Furelos de Melide. Confían en concluir hacia finales de esta semana la cuantificación de los desperfectos que, tras las lluvias del pasado fin de semana, ocasionó la crecida del río que da nombre al colectivo.

El estado que presenta el área recreativa del municipio melidense da buena cuenta de los daños provocados por el desbordamiento del cauce fluvial, que llegó a anegar hasta el párking de vehículos de la zona de recreo, dejando un reguero de desperfectos. El agua fuera del curso del río llegó a alcanzar un nivel de unos 60 centímetros, según apunta el presidente del colectivo de pescadores de la comarca, Xavier Pazo. El más destacado es el socavón localizado en el falso puente de hormigón bajo el que discurre el arroyo que desemboca en la zona de baño, que días después de la crecida del río se encuentra al límite de su capacidad.

El desbordamiento del cauce fluvial también ocasionó numerosos daños en el establecimiento de hostelería del área recreativa, en el que a consecuencia de la inundación de las diferentes estancias se perdió la mercancía almacenada. Un paseo por la playa fluvial de Melide descubre asimismo vallas caídas, un desperfecto al que también tendrán que hacer frente los propietarios de viviendas situadas en las inmediaciones del río «como consecuencia das inundacións pero porque non se gardan correctamente as marxes de servidume do río», llama la atención el presidente de la Asociación de Troiteiros.

Un buen número de prados inundados y de árboles caídos ha sido lo que se encontraron los miembros del colectivo de pescadores en el recorrido que realizaron por el curso fluvial para hacer recuento de los daños registrados en el coto de pesca, donde meses atrás renovaron la totalidad de la señalización. «Probablemente teñamos que repoñer máis da metade», apunta Xavier Pazo, que estima que el gasto en esos trabajos podría rondar los 600 euros.