En el Hospital Clínico se realizan anualmente más de 40 hepatectomías, una cirugía que consiste en extirpar parte del hígado, sobre todo a pacientes afectados por cáncer. En los casos más extremos, unos ocho por año, se extrae una cantidad del órgano que puede alcanzar hasta el 80%, y se deja transcurrir unas semanas para que crezca antes de aplicar tratamiento con quimioterapia. Los resultados de estas operaciones, que en ocasiones se demoran hasta diez horas -casi el mismo tiempo que se tarde en hacer dos trasplantes de hígado- son buenos y se consigue una elevada supervivencia de las personas intervenidas, indica el cirujano Evaristo Varo, jefe de la Unidad de Trasplante Abdominal.
Esta cirugía mayor hepática no se realiza en todos los hospitales. Varo explicó recientemente en Ourense, en el congreso gallego de cirugía general, la experiencia de Santiago, donde el próximo año se prevé llegar a las 500 intervenciones, una cifra muy relevante.
«Esta cirugía se beneficia de la tecnología del trasplante hepático. Aunque no se compromete la vida del paciente, el proceso es muy complejo: hay que quitar la sangre y resecar el hígado, y dejar que se enfríe antes de operarlo, pues así se consiguen mejores resultados. Se utiliza la bomba extracorpórea del trasplante hepático, que es una técnica semejante a la de la cirugía extracorpórea en operaciones de corazón. Sin esta tecnología esa cirugía no se podría realizar, por lo que son pocos los hospitales que disponen de ella», explica.
La mayoría de los casos que se operan son cánceres de hígado, aunque hay también casos de tumores benignos en los que se aconseja su intervención por su elevado tamaño y en los que se necesita asimismo esta técnica.
En los casos de cánceres, a veces transcurre más de un mes antes de aplicar la quimioterapia, un período en el que el órgano crece: «En casos muy extremos queda el 20% del hígado, son intervenciones al borde casi de lo imposible; pero después crece hasta alcanzar el tamaño de un 60-70% de un hígado normal en unas semanas. La demora en aplicar medicamentos depende de varios factores, como la edad del paciente, si tenía o no grasa, o si estaba amarillo antes de la intervención».
A pesar de la buena dotación del Clínico «hace falta al menos otro bisturí ultrasónico, pues solo hay uno, que compartimos con los neurocirujanos -estos, para operaciones en el cerebro- y por la actividad del hospital se queda escaso», agrega.