Retrasan siete meses la revisión de una prueba hecha en mayo a una paciente oncológica del CHUS

SANTIAGO

Por algo se llaman pacientes. Porque deben armarse de paciencia para hacer frente a los imprevistos de la sanidad. Claro que la virtud del santo Job también tiene un límite. Y la de Miguel, el hijo de Manuela S. P., ya se ha desbordado.

Esta paciente del servicio de oncología del complejo hospitalario de Santiago se hizo una mamografía en el mes de mayo a petición de su médico, dentro del proceso de revisión al que se somete periódicamente debido a su patología. La cita para ver esta prueba se fijó el 19 de junio. Un plazo lógico de espera. Cuestiones de agenda derivaron esta consulta al 24 del mismo mes. Pero el mosqueo llegó ya cuando recibieron una carta en la que se posponía la revisión al 24 de noviembre, cinco meses más tarde.

Su hijo, Miguel, asegura que la preocupación de estos pacientes es más que lógica, ya que viven con la incertidumbre de si la prueba ha podido salir mal. Pese a esta demora, Miguel esperó hasta el pasado 24 para llevar a su madre al hospital, y como debe pedir con antelación los días libres en su trabajo, solicitó esta jornada para acompañar a su madre.

Cuál no fue su sorpresa cuando un día antes de la nueva cita recibió un nuevo aviso con otro retraso, en este caso hasta el 15 de enero, ocho meses más tarde de la realización de la prueba y siete de la primera cita. «A contestación que me deron por teléfono é que o servizo está saturado: ¿de quen é a responsabilidade se ocorre algo?, ¿que está pasando? ¿por que tanta demora?», se pregunta Miguel, que presentó una reclamación en atención al paciente.

Una de las preocupaciones de este usuario del Sergas es cuál será la situación de otros servicios si el de oncología, que debería ser prioritario, está saturado. Desde el propio CHUS explican que se hizo una reprogramación del servicio, por lo que se demoraron aquellas revisiones que podían retrasarse, pero en ningún caso las urgentes.

Lo cierto es que a Miguel, al presentarse en el propio servicio, le confirmaron que la prueba de su madre estaba bien, pero se pregunta qué ocurre con la gente que no protesta y se pasa ocho meses con la incertidumbre de si la enfermedad ha remitido o no.

Felicitación

Pese a presentar la reclamación en atención al paciente, Miguel no olvida el agradecimiento al personal del servicio de oncología médica que trató y sigue tratando a su madre, «ao que felicito, e a todo o persoal pola atención prestada, e doulle as grazas».