Se disparan los casos de ovejas muertas por los ataques de los cánidos en la zona alta de Barcala, entre los montes de las parroquias de Xallas y Campolongo
12 nov 2009 . Actualizado a las 02:00 h.En la comarca de Barcala le ven las orejas al lobo. Más de lo que sería deseable. Y no se trata precisamente de lobos con piel de cordero pues en este caso los cánidos la emprendieron a dentelladas con la piel algodonosa de varias ovejitas. Y es que los lobos cercan estos días las pequeñas cabañas de ovejas de las parroquias de Xallas y Campolongo, en la zona noroeste del concello de Negreira, y separadas por una montaña.
Solo en la última semana se han constatado, al menos, tres ataques diferentes de los cánidos que han segado la vida de diez ejemplares ovinos, casi siempre a plena luz del día y en fincas no muy alejadas de las casas. Mientras el pesimismo hace mella en lugareños de aldeas como las de Xallas de Abaixo o Couso de Arriba, dado que los ataques no dejan de ir en aumento en los últimos tiempos, en la primera aldea se registró el ataque más feroz de los canes.
Ocurrió el miércoles tras la hora de comer. El rebaño propiedad de Carmen García sufrió cinco bajas: «Eran todas femias e estaban preñadas», apunta la afectada, quien se las encontró en el mismo regato con el que linda su leira frente a la iglesia de Xallas.
Un vecino ayudó a Carmen a retirarlas del agua para evitar su rápida descomposición en el cauce fluvial y, por cierto, allí permanecían ayer en el fondo de la finca, a la espera de que una empresa venga a recoger los cuerpos «porque eu non penso carrexalas», dice.
En el caso de Carmen García los ataques de lobos a su rebaño de ovejas no es nuevo, aunque este último supera a todos los anteriores. Una res más se debate entre la vida y la muerte en la cuadra con una herida en el cuello. «O macho tivo máis sorte e salvouse, e estivo toda a noite ao lado das ovellas agochado no regato», hasta que ayer fue recuperado.
Al otro lado de la montaña, en la parroquia de Santa Cruz de Campolongo, a Carmen Nieto, de Couso de Arriba, las alimañas le mataron el sábado las dos ovejas que tenía pastando en una finca a cien metros de su casa, pegada al monte: «Eran as catro da tarde, e atopámolas mortas coas crías tiradas no chan. Tiñamos un carneiro tamén e partíulle unha perna, aínda que non o matou», confiesa esta vecina, muy contrariada con la situación de peligro constante a la que se exponen sus animales. «Temos vacas, pero cando as botamos a pacer, sempre hai unha persoa pendente por se aparecen os lobos».
Couso de Arriba se encuentra en el límite municipal con Serra de Outes, por donde atraviesa la carretera provincial. José Maneiro, portavoz de la asociación de vecinos de Campolongo, relata cómo la gente está más que «atemorizada» por la sangría que deja el lobo, al tiempo que apunta a otro caso de una oveja muerta en Cabanamoura (Outes).