La Casa de Acogida está sin uso desde el 2007 y pendiente de albergar un servicio para la mujer

La Voz

SANTIAGO

Prácticamente al mismo tiempo que se cerraba la residencia de menores, la ciudad perdía también la Casa de Acogida de Mujeres Maltratadas, desalojada en diciembre del 2007 para ceder el inmueble a la Xunta, que tenía previsto instalar allí el centro integral de mujeres en el mandato del bipartido, un servicio de carácter administrativo pero enfocado en la misma línea, para la igualdad y la lucha contra el maltrato.

La iniciativa, aún sin concretar, dejó a la capital gallega sin una instalación destinada a acoger a las mujeres en situación de emergencia. En un primer momento se planteó la posibilidad de mantener habilitadas (una vez puesto en marcha el centro) alguna habitación para esas situaciones. Posteriormente se habló de habilitar pisos para emergencia en la ciudad, pero hasta la fecha no se ha resuelto el problema. Actualmente, esos casos se siguen derivando a otras casas de acogida en A Coruña o Ferrol.

Un traspaso complicado

La cesión del inmueble, que el Ayuntamiento debía realizar con cierta rapidez a la Xunta de Galicia, aún no se ha formalizado. La razón es que el local no está totalmente libre de cargas y debe buscarse una salida a la asociación de vecinos, que tiene derechos de uso sobre una parte del edificio. Concretamente, en el bajo de la casa (antiguo colegio público Raiña Fabiola), la asociación dispone de varias salas para actividades culturales y de ocio, además de tener espacios para reuniones tanto del colectivo vecinal como de otras entidades sin fines de lucro que se reúnen con cierta frecuencia. Los portavoces vecinales ya rechazaron una propuesta formulada por el Ayuntamiento para que emplearan una sala en la sede de la Mancomunidade de Santiago, en el Carme de Abaixo, junto al hotel Palacio del Carmen.

Los vecinos indican que dicha sala es insuficiente tanto para acoger el material y equipos de la asociación como para poder celebrar las actividades y cursos que se organizan en el actual local todos los días, fundamentalmente en horario de tarde y hasta pasadas las once de la noche. Ante la negativa de los vecinos, las autoridades locales están negociando una salida a esta situación con la Administración autonómica.