La complejidad y el coste que supondría el traslado de la estación a Ames obligó a desechar la opción
02 nov 2009 . Actualizado a las 10:21 h.El entorno del río Sar es un desastre. Así queda claro y transparente en la declaración de impacto ambiental de la nueva depuradora elaborada por el Ministerio de Medio Ambiente, un documento aprobado recientemente (29 de septiembre) y que cobra especial vigencia en estos momentos por dos motivos: el primero, porque en pocos días, según la ministra Espinosa, se producirá la licitación de las esperadas obras de la EDAR. Y segundo, porque ese documento es la base sobre la que los vecinos de Laraño tienen pensado tumbar, vía judicial, un proyecto que consideran desajustado e ilegal.
El informe, que centra buena parte de su contenido en justificar la elección del nuevo emplazamiento, va deslizando también interpretaciones sobre el terreno en el que se va a trabajar. Y el panorama es desolador. En cuanto a vegetación, la declaración establece que el entorno del Sar se encuentra «profunda e intensamente alterado» por la acción humana. En su descripción, destaca que el entorno está ocupado por infraestructuras urbanas y por cultivos forestales, mayoritariamente eucalipto, impropio de una zona de ribera. El informe señala que los escasos bosques ribereños naturales se presentan en «fragmentos degradados», situación propiciada por el abandono de la actividad agricultora y silvopastoral.
Otro factor indicativo del preocupante estado de esta zona del municipio lo constituye la localización de numerosas especies invasoras alóctonas, entre las que destacan el chopo y la robinia.
Todo ello, sin meter los pies en el agua. El Ministerio de Medio Ambiente, que sostiene de principio a fin la necesidad de crear una nueva estación depuradora, admite que la actual no es capaz de asumir el caudal que le llega, lo que está influyendo decisivamente en la calidad de las aguas. En época de lluvias especialmente, los aliviaderos se desbordan, provocando que se viertan al río importantes cargas contaminantes, «lo que ha degradado el sistema fluvial».
En cuanto a los olores, el informe admite que en la actualidad la presencia de la depuradora genera olores -generados por su mal funcionamiento- y que será clave en el inminente proyecto el proceso de desodorización. Como buena parte de las alegaciones presentadas por los vecinos se referían específicamente al problema de los ruidos y olores, Medio Ambiente explica con detalle cómo se solucionará este problema en el futuro. Según el proyecto, se ha diseñado un sistema de eliminación de ruidos que abarca los edificios de pretratamiento. El sistema comprende la extracción de aire por medio de ventiladores que lo conducirán hacia una instalación de desodorización, donde será sometido a lavado por vía húmeda. Sobre la obra, el documento adelanta que se limitará a horario diurno para reducir el impacto.