La crisis resta personas interesadas en el programa

La Voz

SANTIAGO

19 oct 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La situación de crisis actual se está dejando sentir especialmente en el caso de las familias acogedoras. Algunas se dieron de baja en el programa ante la imposibilidad de acoger a menores; y, otras que podrían recibir a grupos de hermanos han optado por mantenerse para casos individuales. Por lo que se refiere a los niños, la situación es más o menos igual. En su grupo, los menores del colectivo gitano o inmigrante es menor; siendo superior el de los nacionales.

La entrada en el programa para las familias requiere fundamentalmente tener muy claro que no se trata de un paso previo a la adopción, sino de una acogida temporal. Los padres de acogida nunca «son mamá y papá», apunta Marta Pintos. Los acogedores, individuales o en pareja, tiene que ser capaces de cubrir las necesidades físicas, psicológicas, afectivas y sociales del menor. Y, prácticamente todas las que se acercan a la Cruz Roja de Santiago, cumplen con ellas.

La acogida puede ser de dos tipos; es decir, aquella que a priori se conoce el tiempo y no excede de un año; y la calificada como permanente, cuando no se conoce el plazo. En cualquier caso, el menor permanece en la familia de acogida hasta alcanzar la mayoría de edad (18 años) o cuando sus padres superan la situación que les llevó a dejar a sus hijos en acogida. Para que un menor pueda entrar en este programa, los padres biológicos tienen que autorizarlo; aunque, en algunos casos, los servicios sociales solicitan el permiso al juez.