«No se pueden colocar burbujas para aislar un patrimonio tan vivo»

Concha Pino

SANTIAGO

La restauradora del Instituto del Patrimonio Cultural de España se encarga de poner en común el trabajo de los equipos que intervienen en el Pórtico de la Gloria

27 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La complejidad de los estudios y trabajos previos a la intervención para recuperar el esplendor del Pórtico de la Gloria son minuciosos y parece que no avanzan. La directora técnica del proyecto, Concha Cirujano (Toledo, 1951), es una restauradora de larga y reconocida trayectoria, encargada de esta responsabilidad por el Instituto del Patrimonio Cultural de España, dependiente del Ministerio de Cultura.

-¿Se va a conocer toda la verdad del Pórtico, sus secretos?

-De lo que se trata es de conocer los materiales, en qué estado están y los deterioros que presentan. Pero también es necesario saber qué agentes constructivos o climáticos han provocado esos daños, cómo están colocadas las piedras y cómo se han labrado, qué morteros se han empleado o si hay algún problema estructural que pueda repercutir en la aparición de fisuras en las figuras por movimientos. Y estudiar las policromías, su sucesión y como funciona la piedra, que absorbe humedad y aflora por algún sitio. Hay que estudiarlo y ponerlo todo en relación para poner soluciones sabiendo bien cuál es el foco del problema, para evitarlo o para controlarlo, e incluso para saber cómo puede comportarse en el futuro para prever y minimizar el deterioro. Todo eso condiciona la solución que se adopte, el tratamiento que es necesario aplicar. No se pueden colocar burbujas para aislar un patrimonio tan vivo como este.

-¿Se realiza en el mejor momento por los medios más precisos y sofisticados que hay?

-El mundo de la restauración ha tenido medios para estudiar y para intervenir en cada época, y ha puesto las soluciones que tenía al alcance. Hacer un estudio en profundidad del Pórtico y ver cómo se comporta el conjunto es una oportunidad que hay que aprovechar, teniendo presente que en veinte años estos medios estarán obsoletos. En restauración creo que todos somos muy conscientes de que las soluciones que adoptemos no pueden generar nuevos daños, porque entonces sería mejor no hacer nada. La prudencia y la humildad son dos premisas fundamentales para llegar a conclusiones fiables y no hacer un diagnóstico erróneo. Poner en común el trabajo de cada parte del equipo para sacar conclusiones y dejarlo todo documentado, aunque solo sea para hacer un seguimiento, es vital. La comunicación es la base de todo proyecto que tiene un objetivo común como este. Y mi misión es hacer que eso ocurra, que cada parte sepa hablar con las otras.

-¿El proceso se ralentizó porque hay más aspectos en juego de los previstos?

-Un estudio de este tipo hay que tomárselo con tranquilidad. No se puede pretender hacer las cosas con prisas. Es un proceso abierto, y cada dato que obtienes da pie a buscar otros.

-¿Puede caer el mito del Maestro Mateo con tanto profundizar en su obra?

-Espero que no caiga ninguno, porque se sabe y está aceptado que hubo hasta cuatro manos trabajando. Pero la concepción, la disposición y el diseño de todas las escenas, es del Maestro Mateo, la obra es suya.

-¿Qué parte le gusta más?

-Me parece fantástico todo el conjunto, pero hay aspectos aparentemente más accesorios que me parecen fantásticos como son los pies. Son todos distintos, vivos y con movimientos acordes con la estructura.