Javier Porro asegura que desde que estudió en Santiago la ciudad cambió mucho: «Había más compromiso social y político y ahora la gente pasa mucho de eso»
20 sep 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Javier Porro Martínez (Ferrol, 1962) lleva once años siendo cura. Después de estar en Baio, Zas y Vimianzo con otros compañeros, fue llamado por el arzobispo de Santiago para convertirse en delegado episcopal de Pastoral de Infancia y Juventud de la archidiócesis de Compostela, cargo que ostenta desde hace seis años.
-¿Cuál fue su sensación ante aquella llamada?
-Por un lado estaba muy contento por la confianza que el arzobispo depositaba en mí, y por otro lado también era muy consciente de la gran responsabilidad que exigía el cargo. Hay mucho trabajo y la diócesis es muy grande.
-¿Cómo resumiría esta primera media docena de años?
-En principio estoy muy contento, porque esto me ha permitido conocer la realidad de la diócesis, conozco a muchos sacerdotes, catequistas, animadores, responsables de grupos... Pude visitar colegios, centros religiosos e institutos. Y hemos hecho muchísimas actividades. Estoy contento porque la acogida es buena, pero sigo con muchos objetivos porque queda mucho por hacer.
-Demasiados retos...
-Sí, hay muchos jóvenes que hoy en día se han ido alegando de Dios y de la Iglesia, o tienen una imagen muy antigua de la misma. Es bueno que hagamos un esfuerzo para que conozcan el verdadero rostro de Dios. Es muy bonito porque cuando conocen la verdad sin prejuicios se llevan sorpresas. En ese sentido las actividades son de diferentes tipos: de formación para los jóvenes ya implicados, de experiencia de Dios y un último tipo de actividades como conciertos, teatro, danza, peregrinaciones, también hay voluntariados con enfermos, personas discapacitadas... Hacemos muchas cosas.
-¿Existe mucho prejuicio sobre la imagen de Dios o de la Iglesia?
-Sí, sí que existe. Pero muchas veces no viene de los jóvenes, sino de los adultos que han proyectado sus opiniones personales sobre ellos.
-¿Qué hacen desde aquí para cambiar esa noción?
-Sencillamente invitándoles a que piensen por sí mismos. La mejor forma de vencer prejuicios es conociendo lo que es la Iglesia y que los jóvenes sean ellos los que tengan la experiencia de Dios. Yo solo les facilito las cosas para ese encuentro con Dios o los demás, pero ellos luego son los que deben juzgar.
-Estamos en el preámbulo del año santo, ¿qué tiene en mente?
-Nosotros presentamos ahora nuestro calendario, con el inicio del curso. Lo más importante será la celebración del vigésimo aniversario de la jornada mundial de la juventud que hubo en Santiago en 1989. En 2011 el Papa Benedicto XVI vendrá a Madrid pero hay que recordar que en un momento tuvimos al anterior Papa en Compostela. Por ello, organizaremos diferentes actos conmemorativos en el Monte do Gozo.
-Se acerca un año de muchas peregrinaciones, ¿qué valores se les quiere transmitir a los jóvenes que realicen el Camino?
-Sobre todo les ayuda a romper su ritmo de vida, marcado por la sociedad del bienestar o por el consumismo. El Camino te ayuda a buscar la razón de ser de tu vida y muchos se encuentran con Dios y descubren su rostro en profundidad. Lo importante es encontrarse con Dios, notar su amor, porque lo notas de verdad. Eso te ayudará a descubrir tu sitio en la vida.