El monte Pedroso ha recuperado buena parte de su riqueza tras quedar casi arrasado en la ola de hace tres años
27 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.El municipio de Santiago está consiguiendo librarse con mucho más éxito del previsto de la alerta de alto riesgo declarada a principios de la temporada de incendios. Durante los meses de verano, los montes del concello compostelano no han registrado grandes siniestros y casi tampoco pequeños sucesos. Tan solo un incendio, que afectó a una hectárea de monte bajo, alteró la tranquilidad de los efectivos destacados en Santiago. El fuego forestal se registró en el monte de A Cruxeira, en el barrio de Conxo, y fue controlado en poco tiempo. Antes de la declaración, concretamente en marzo de este año, se registró otro incendio forestal en la localidad de Pardazes. Este verano es, pues, un respiro para la ciudad después de los grandes fuegos del 2006 y de los siniestros puntuales del 2007 y 2008. La tranquilidad ha permitido que la masa forestal se recupere casi en su totalidad.
Una circunstancia que juega a favor de la riqueza forestal de la capital gallega es el trabajo realizado a lo largo del invierno en los montes y, más concretamente, en el pulmón de Santiago, el Pedroso. Todas las pistas forestales, que sirven de cortafuegos en caso de siniestro forestal están totalmente limpias y transitables, incluso para vehículos no adecuados para circular por el monte. También los senderos empleados por muchos compostelanos para realizar rutas a pie están cuidados y libres de maleza. La madera caída por los efectos de los vientos huracanados fue retirada, incluidos los restos de ramas que podrían ser un combustible fatal. En el Pedroso se acometieron en los dos últimos años labores de repoblación en el suelo arrasado en el 2006. En las zonas con pendiente se plantó en forma circular para conseguir más adherencia al suelo. Aunque se plantaron carballos, castiñeiriños y otras especies autóctonas, también se utilizaron pinos, que aceleran la sujeción de otras especies.
De acuerdo con las previsiones de MeteoGalicia será difícil que, en lo que queda de mes y posiblemente de temporada, la estadística se vea alterada. En la escasa siniestralidad juega un papel fundamental la meteorología. Este verano se han contabilizado más días de lluvia o nublados que de sol. Esta circunstancia ha hecho que la humedad acumulada contribuya a impedir que una imprudencia desencadene un incendio.