La Asociación de Amigos do Liño convocó ayer, con la ayuda de la lechera Feiraco, una jornada de «arrincado, ripado y lagado» para su uso posterior en el sector lácteo
18 ago 2009 . Actualizado a las 02:00 h.Decenas de personas han participado ayer en Santiago en una jornada de «arrincado» de lino, con el objetivo de reivindicar la producción en Galicia de esta planta, con aplicación en el sector lácteo y textil.
Convocados por la Asociación Amigos do Liño de Vimianzo y por la cooperativa lechera Feiraco, varias familias, algunas incluso con niños ataviados con los uniformes utilizados antiguamente para las labores del campo, han realizado una demostración del proceso de tratamiento del lino, desde su recogida hasta su curtido.
«El lino es arrancado como se hacía antiguamente, ya que no se puede cortar», explicó la presidenta de la Asociación de Amigos del Lino, Carmen Riveiro. Posteriormente, se extrae la semilla de la planta -en una operación denominada ripado- y se mete en el río para curtirlo y poder separar la fibra de la paja. De esta manera, se obtiene una de las fibras más duras del mundo, que transformada en hilo se puede utilizar en el sector textil para la fabricación de telas e, incluso, de trajes de novia o manteles.
En los últimos quince años, esta asociación ha trabajando para recuperar la producción de esta planta en Galicia, cuyo uso se extiende, además, como planta medicinal, barniz natural, crema cosmética, alimento rico en proteínas o papel moneda.
«El lino tiene multitud de aplicaciones», apuntó Riveiro, algo que en los últimos años ha sido aprovechado por ganaderos y agricultores para alimentar a sus reses con semilla del lino, con importantes propiedades saludables que favorece la elaboración de productos como la leche omega 3.
En la actualidad la cooperativa lechera Feiraco cuenta en Galicia con diez hectáreas de lino y ocho explotaciones ganaderas adheridas a este proyecto, que producen anualmente cinco millones de litros de leche.
El director de I+D+i de la compañía, que importa cada mes 30 toneladas de lino a Canadá para alimentar a sus vacas, recordó el compromiso que la empresa tiene con Galicia, y expresó que el objetivo del proyecto es comprar todo el lino necesario para la producción lechera, dentro del país. La intención, dice, es «cambiar a cadea de nutrintes do leite mediante a alimentación do gando con sémola de liño». También aseguró que en el proyecto, que cuenta con una inversión de 3 millones de euros, participan activamente las tres universidades gallegas, además del Hospital Juan Canalejo de A Coruña y de otro centro medico barcelonés.
En la jornada de ayer, diferentes asociaciones relacionadas de un modo u otro con la causa (incentivar la producción de lino en Galicia), estuvieron presentes en la finca, propiedad de la empresa lechera, para echar una mano en las labores de arrincado, ripado y lagado del lino.
José Raña, integrante de la asociación de Amigos do Liño, estuvo toda la mañana ripando el lino (separando la semilla de la fibra) y aseguró que que el lino era un producto de una importancia capital en la economía familiar gallega de hace años. «É unha tarefa moi laboriosa, pero era esencial».
El proceso de trabajo del lino se divide en diferentes fases todas ellas diferenciadas. La primera consiste en recoger el lino de la tierra organizándolo en manojos. Acto seguido se realiza el ripado y después el lagado, metiendo la planta en el río para humedecer su piel. Posteriormente se realizan las tareas de tascado, espallado y peilado, dejando la fibra de lino preparada para el fiado. «Cando xa estaba fiado levábamosllo á tecelana para que fixera os manteis, calzóns, blusas e sábas para uso da familia».
Dos señoras, vecinas de Vimianzo y participantes en las tareas de recogida del lino en la mañana de ayer, recordaban la antigua división de las tareas entre sexos. «O arrincado, o ripado e o lagado facíamolo todos, pero o resto tocábanos ás mulleres». También se acuerdan de las comidas de la fía, que consistían en migas con guisantes, patatas con bacalao y papas de arroz. Esta comida se acabó convirtiendo en un evento social por la parte de la Costa da Morte interior.
En la fía se juntaban las mujeres de la aldea y además de hilar, conversaban y cantaban canciones que pasaron de generación en generación y de madres a hijas.