Aena asume un sobrecoste en las obras de la terminal por su retraso

M. Cheda

SANTIAGO

Blanco se encomienda a las constructoras para poner en servicio las nuevas instalaciones en el verano del 2011

21 jun 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea ya asume que los casi 19 meses transcurridos entre la adjudicación y el inicio de la obra de la segunda terminal de viajeros de Santiago le generarán un sobrecoste todavía indefinido. En manifestaciones a La Voz, el propio presidente de Aena, Juan Ignacio Lema Devesa, reconoció ayer: «Contamos con ello, pero entendemos que no debe ser una cosa muy relevante». «Se tratará -abundó- de una simple revisión de precios que aún no hemos acometido. Veremos con las contratistas cuánto valía el acero entonces [hace año y medio] y ahora, cuánto el hormigón... Afortunadamente, en este caso juega a nuestro favor que estamos en un escenario de IPC negativo». «Además, conscientes del problema de terrenos existente, en su día ya se les dijo a las empresas que no se metiesen en gastos por el momento», concluyó.

De hecho, el presupuesto oficial manejado por el Gobierno central para cifrar esta inversión en Santiago («más de 160 millones») incluye el edificio principal, las asistencias técnicas precisas para levantarlo, el párking anexo al mismo y su red de accesos viarios. Pero no estima cuánto dinero, debido a la demora acumulada, terminarán cobrando las compañías Corsán-Corviam, Copcisa y Teconsa a mayores de los 125.836.820 euros que Aena se había comprometido a pagarles el 26 de noviembre del 2007, cuando les encomendó sacar adelante la terminal.

Las declaraciones de Lema Devesa sobre este asunto datan de ayer por la mañana. Las realizó tras un acto que Fomento había organizado en Lavacolla para dar por comenzada su ampliación. Sin embargo, parte de quienes se van a encargar de dirigir la ejecución del proyecto admitieron luego a este periódico que dichos trabajos, en rigor, empezarán de manera inminente, si bien todavía no lo han hecho. «Estamos con unas catas, nada más», aclaró uno de ellos.

«Espero que no me fallen»

¿Y cuándo arrancará de verdad la cosa? «Suponemos que ya, aunque por ahora -contestó- no tenemos constancia de la fecha exacta». Con todo, apenas unos minutos antes el ministro del ramo había proclamado ante decenas de invitados: «En el verano del 2011 pondremos en servicio la terminal». Aunque, además de nadar, de guardar la ropa también sabe José Blanco. «Espero que en esto [en el cumplimiento del calendario pactado] no me fallen las adjudicatarias», se apresuró a matizar.

Para que ese deseo del socialista se viese satisfecho, Corsán-Corviam y sus dos socios en este negocio deberían despachar la obra en el plazo tope acordado con los promotores (26 meses), mientras que estos últimos habrían de acompasar la fase final de las labores constructivas tanto con las tareas de dotación del equipamiento interior como con la superación de las preceptivas pruebas operativas.