La intervención se prolongará varios años y parte de ella se financiará con el IBI de la USC
SANTIAGO
Los cambios que sufrirá el campus, tanto en su modernización como en la prelación de sus usos, serán progresivos. La reforma será lenta. Se prolongará durante varios años, y de hecho ninguna de las dos instituciones quiere aventurar plazos mientras no cierren el proyecto completamente y puedan contraponer el coste del proyecto con sus posibilidades financieras.
El acuerdo inicial entre el Concello y la Universidad para modernizar el campus procede del 2005, cuando zanjaron los litigios judiciales que tenían por el IBI de la USC. El Concello entendía que debía pagarlo y la institución que no. Desde ese año, Raxoi admitió la exención contributiva que reclamaba la Universidad, pero no renunció al cobro de los ocho años precedentes, los del litigio, que sumaban 4,4 millones de euros, aunque sí se comprometió a invertir parte de ese importe en la mejora del campus sur, con una aportación anual no inferior a los 300.000 euros a partir del 2006 y durante cinco años. Después de ese plazo, una comisión se encargaría de fijar las nuevas previsiones inversoras. Pero el proyecto aún arranca ahora.
La Universidad, por su parte, afrontaría el pago del IBI atrasado con una aportación de 300.000 euros ese mismo año y 410.000 en los siguientes, hasta el 2015. Esos márgenes temporales para afrontar las mejoras se mantienen todavía, según Bernardino Rama, aunque la USC, que también contribuirá económicamente a la reforma, espera que se concluya antes. Dependerá de la capacidad financiera de ambas partes.