Un diagnóstico precoz ayuda a los niños que padecen trastornos del lenguaje a integrarse mejor
SANTIAGO CIUDAD
La Unidade de Atención Temperá de la USC advierte de la importancia de diagnosticar de manera precoz los trastornos específicos del lenguaje que afectan casi al 7,5% de la población infantil y que son más frecuentes en niños que en niñas. Establecer con claridad qué es lo que les ocurre a los pequeños redundaría además en una mejor integración social.
Para conseguir detectar rápidamente este tipo de trastornos, la UAT asegura que es fundamental que los padres estén atentos al desarrollo inicial del lenguaje de sus hijos, a su balbuceo, al modo en que interaccionan y dirigen la atención a los demás o incluso a la edad a la que comienzan a decir sus primeras palabras, que no debería ser después de los 18 meses.
Los problemas infantiles de lenguaje suelen confundirse con otro tipo de deficiencias sensoriales, motoras o mentales, como trastornos de tipo autista o generalizados del desarrollo, puesto que la sintomatología puede vincularse, en edades tempranas, a estas patologías.
Sin embargo, los niños afectos con algún tipo de trastorno específico del lenguaje son pequeños con una inteligencia normal, pero que sufren un retraso importante en el desarrollo de muchos aspectos de la comunicación. Generalmente, utilizan pocas o ninguna palabra, no comprenden las frases, no saben jugar con otros niños, presentan articulación afectada, tienen dificultades en la construcción sintáctica o incluso pseudotartamudez por dificultad de evocación. Con el tiempo tienen también dificultades en la comprensión y en la elaboración de frases tanto a nivel fonológico como sintáctico y morfológico.
Las terapias que lleva a cabo la UAT se centran en mejorar sus destrezas gracias a un programa interdisciplinar en el que trabajan psicólogos, logopedas o terapeutas familiares y que además están adaptados a la edad de cada niño.