Detienen a los presuntos autores de la oleada de robos de chalés en Teo

SANTIAGO

24 ene 2009 . Actualizado a las 02:00 h.

La inseguridad ciudadana que en los últimos meses se estaba cebando en las zonas de chalés de Teo parece haber llegado a su fin tras la detención el pasado martes por la tarde de dos jóvenes vecinos de Toledo y Navarra, a los que la Guardia Civil considera presuntos autores del asalto a una treintena de viviendas, en su mayor parte en el municipio teense.

Según los datos facilitados ayer por la Guardia Civil, a ambas personas, de entre 30 y 40 años de edad, se les imputan los robos en viviendas unifamiliares de Pedrouzo, Texexe, Guldrís y Montouto, entre otras zonas, en las que ambos sustrajeron presuntamente joyas, dinero en efectivo y pequeños aparatos electrodomésticos que robaban cuando los chalés se encontraban vacíos, aunque algunos de lo robos se produjeron a plena luz del día.

En el momento de la detención, los sospechosos portaban herramientas y útiles que, se supone, empleaban para cometer los robos, ya que se trataba de guantes, picos y destornilladores, que fueron localizados en el interior de un Renault Laguna que conducía uno de los detenidos.

La localización de ambos jóvenes se realizó en estrecha colaboración con agentes de la Policía Local de Teo, cuerpo que también participó en las investigaciones previas, que comenzaron el año pasado.

La detención de los dos sospechosos se produjo en la zona de Cacheiras, fruto del seguimiento de guardias civiles y policías que habían estrechado el cerco sobre estos dos varones, que tenían antecedentes policiales.

Según testimoniaron algunas de las víctimas de esta oleada de robos, sus autores conocían muy bien su trabajo y las costumbres de las familias a la que robaron. De hecho, en una misma jornada de tarde y noche de finales de diciembre llegaron a perpetrar robos en tres viviendas de la zona teense de Guldrís y en alguna de ellas los ladrones durmieron a los perros de vigilancia para acceder sin problemas al interior de las viviendas, que en muchos casos estaban protegidas por altos cierres.

Los vecinos de estos lugares reconocieron posteriormente a los robos que en los días previos habían visto a varias personas desconocidas merodear cerca de sus viviendas en una actitud que no les resultó sospechosa hasta que se produjeron esos robos.